Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 8 de abril, 2021.- María Teresa Rodríguez (1923-2013) fue la primera mujer en dirigir el Conservatorio Nacional de Música. Originaria de Pachuca, Hidalgo, aprendió a tocar el piano a los cuatro años. Desde su infancia estuvo inmersa e involucrada con la música. Su mamá fue maestra de piano, y su padre cantante.  

A los ocho años hizo su debut tocando el Concierto número uno de Beethoven, obra de dificultades técnicas e interpretativas, lo suficientemente exigentes como para no ser considerada “fácil” ni “adecuada para una niña pianista. En Estados Unidos, estudió con el eminente pianista y maestro ruso Alexander Borowski, las obras fundamentales del repertorio pianístico. Su interés y curiosidad musicales abarcó por igual la música de Mozart y Bartók, Schumann y Ravel, Saint-Saëns y Boulez, Liszt y Prokofiev.  

Su actuación junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por José Pablo Moncayo, le abrió las puertas de las salas de Ámsterdam, Londres, Madrid y otras ciudades europeas. Como solista de orquesta colaboró con renombradas orquestas sinfónicas tanto de México como de varios países, bajo las batutas de importantes directores como Igor Markevitch, José Pablo Moncayo, Arthur Fiedler, Kyril Kondrashin, Carlos Chávez, Luis Herrera de la Fuente y Eduardo Mata. Destacados artistas colaboraron con la maestra Rodríguez, entre los que se cuentan Jean Pierre Rampal, Henrik Szering, Sándor Roth y Pablo Casals.  

Enalteció al país que la vio nacer. Llevó el nombre de México muy lejos y muy alto. Sin caer en el halago, su modo de tocar entusiasmaba a propios y extraños. Se sumergía en la música. Se embebía del mensaje del compositor y lo transmitía a su auditorio.  Cualquier dificultad la resolvía. Como si le fuera dado un conocimiento mágico del piano, que iba más allá de cualquier prodigio. Le bastaba con sentarse al piano. Poseía un talento que suele atraer a los que ven en la música el arte de vencer las más inclementes dificultades interpretativas.  

A lo largo de su extraordinaria carrera, fue galardonada con varias distinciones y reconocimientos entre los que destacó: el Premio a la Excelencia Académica del Instituto Nacional de Bellas Artes en el año de 1996, el gobierno de Polonia le otorgó por su gran labor en la difusión de la obra del Chopin la Medalla de la Orden al Mérito Cultura.  

En 2005 recibió un merecido homenaje durante las actividades artísticas del festival Instrumenta Verano que se realiza en el Estado de Oaxaca, al siguiente año, el INBA le entrega la Medalla de Oro de Bellas Artes, el gobierno de Veracruz instituye a su nombre el Premio María Teresa Rodríguez y en el 2008 el gobierno del estado de Hidalgo le entrega la medalla “Pedro María Anaya”, reconocimiento que otorga la LIX Legislatura del Congreso del Estado de Hidalgo a lo más destacado del arte y la cultura en el estado.  

En el 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Galardón que otorga anualmente el gobierno mexicano a las personalidades y grupos más sobresalientes que han realizado aportaciones valiosas para el progreso de la ciencia, el arte y la cultura. La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo la distinguió con el Premio de Humanidades.