Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 17 de abril, 2021.- Mabel Piccini (1942 -2015) fue una profesora argentina que tuvo una larga y fructífera carrera en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Llegó a México exiliada, en 1976.  Durante el gobierno de Salvador Allende, trabajó en el Centro de Investigaciones de Historia Americana de la Universidad de Chile, con Rolando Mellafe, sobre “Las crónicas chilenas de los viajeros del siglo XIX”.  

Entre 1968 y 1973 investigó sobre la política y  los medios de comunicación,  bajo la dirección de Armand Mattelart, en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional, de la  Universidad Católica de Chile.  

Entre las publicaciones de esa época, aparte de varios artículos, figura el libro escrito en colaboración con Mattelart: Los medios de comunicación de masas. En los años setenta también publicó en España y Francia libros y artículos relevantes de dicha investigación, específicamente sobre la televisión y los sectores populares.  

En el exilio en México trabajó en investigaciones y publicaciones significativas para el conocimiento y análisis de los medios masivos. En 1987, editó la obra El desierto de espejos. Juventud y televisión en México. Posteriormente, en 1989, La imagen del tejedor. Lenguajes y políticas de la comunicación. Entre 1990 y 2002 publica en revistas especializadas de México, Versión, Argumentos, Debate Feminista, por nombrar sólo algunas. En colaboración con Graciela Schmilchuk y Ana Rosas, publicó en el Centro Nacional de las Artes, Recepción artística y consumo cultural.   En este trabajo, Piccini reflexiona acerca de la incidencia mediática en el espacio cotidiano, desde una perspectiva amplia, considerando las nuevas realidades políticas y culturales de nuestra sociedad.  

En los años ochenta, en las investigaciones sobre audiencias, fue destacada la influencia de Picccini y de Jesús Martín-Barbero, quien vivió un tiempo en México y mantuvo un diálogo permanente con intelectuales como Carlos Monsiváis.  

Es poco conocido el trabajo de Piccini junto al sociólogo belga Armand Mattelart, quienes trabajaron en Chile en el Centro de estudios de la Realidad Nacional (CEREN), dependiente de la Universidad Católica. Con el triunfo electoral de la Unidad Popular (UP) y la llegada de Salvador Allende como presidente, Piccini se dedicó al desarrollo de políticas de comunicación en ese país.   

Como producto de aquellos años en Chile, adonde permaneció hasta ser expulsada tras el golpe encabezado por Augusto Pinochet. De los años de la UP surgió la película La Espiral. El filme realizado por Mattelart, Jacqueline Meppiel, Valérie Mayoux y en colaboración con Chris Marker, fue producido entre 1974 y 1975, y estrenado en Francia en 1976.  

En 2008, Mattelart publicó un artículo poco conocido en los “Cuadernos críticos de la comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona titulado La espiral: notas al margen de una aventura cinematográfica.  

En ese texto Mattelart habla sobre el proceso de producción de aquel documental y cuenta que la “variedad misma de las fuentes” encontrar la unidad del relato y de acción, no en la estrategia de la izquierda, sino en la de sus adversarios de la derecha. En ese documental la participación de Piccini fue ignorada y ahora empieza a ser reconocida y muestra y ejemplifica como incluso en el ámbito académico progresista del siglo XX, las mujeres eran sutilmente ignoradas.