Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate m3  

CDMX, 8 de octubre, 2021.- Ilse Gradwohl Holfeld ( 1943) es una artista austriaca radicada en México. En 1973 se trasladó a nuestro país motivada por las culturas prehispánicas e impartió clases de alemán y arte hasta su ingreso en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda. En esa escuela estudió artes visuales, y fue alumna de Gilberto Aceves Navarro. Su primera exposición, “Trabajos sobre papel”, la presentó en la Casa del Lago en 1980. Le siguen otras exhibiciones individuales y colectivas en México, Austria, Estados Unidos y Alemania.  

Gradwohl fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (1991-1992). En 1997 viajó a África invitada por la embajada de Austria en Etiopía para impartir talleres y exponer su obra en dicho país, además de Kenia y Sudáfrica. En su estancia en Kenya y Sudáfrica, el principal obstáculo que debió enfrentar fue la falta de materiales con los cuales poder dar clases a los artistas profesionales y aficionados.  

Este problema fue resuelto con imaginación: la artista encontró la materia prima para la creación del arte en la exuberante naturaleza africana. Obtuvo carbón, de la leña empleada para cocinar; y cera, de los panales de abeja.   

Se convirtió en miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (1997-1999 y 2000-2002). Más adelante, en 2005, participó en el Grupo Tequio, asociación de gestión cultural que persigue el rescate de la memoria histórica de la colonia Ajusco.   

El viaje a Etiopía y su contacto con esa cultura se convirtió en una experiencia de iniciación o reafirmación espiritual que ya estaba presente en su trabajo Mnesis, que se presentó en el Museo de Arte Moderno en 1996. Desde entonces, sus pinturas enfatizaban el vacío y el silencio como experiencia límite; el encuentro con aquello que no cabe en el lenguaje porque no se puede decir con palabras.  

Su trabajo  producto de un paciente y laborioso accionar, que se construye colocando  capas de pintura hasta encontrar un punto exacto. Es sin duda, una de las pintoras abstractas no geométricas más complejas y sutiles; desarrolla su trabajo a partir de tres soportes o procesos técnicos: pintura, monotipo y dibujo.  

En su obra, el espacio y el tiempo son elementos esenciales. Utiliza grandes formatos para jugar con el espacio, ahondar, involucrarse, reflexionar y desarrollar sus estados de ánimo. Al mismo tiempo, se permite la experimentación y el movimiento. Su obra tiene una poderosa relación con la luminosidad, las atmósferas, la niebla, la claridad y la sensación de amplitud y espacio.