Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 16 de marzo, 2021.- Alejandra Jaidar Matalobos (1937-1988) fue la mayor de cuatro hijos, se enfrentó a su padre cuando decidió estudiar física. Su padre reprobaba la idea, pero cedió ante la insistencia de su hija y posteriormente tuvo que hacerlo con el resto de sus hijos quienes estudiaron psicología, literatura y medicina.  

Para 1955, Alejandra ya estaba inscrita en la Facultad de Ciencias de la UNAM. En 2018, su hijo Arturo de Alba Jáidar, la recordó en un homenaje como una mujer con decisión y cariño, dos armas con las que “lograba absolutamente todo en la vida”.  

Su hijo también afirmó que “la parte más valiosa de mi mamá era la parte emocional; como mi mamá decía, la inteligencia no nada más es una sino son muchísimas otras, y ella tenía todas y por eso logró conjuntar a todos estos amigos”.  

La maestra tuvo como objetivo que todas las personas, conocieran algo de ciencia de una manera amable, sin la disciplina y el rigor con el que deben enseñarse en la escuela. Estuvo relacionada con actividades de divulgación, insistiendo en unir los esfuerzos de distintas instituciones con el fin de lograr los mejores resultados y una mayor difusión. Destacó por haber sido la primera mujer que se recibió como física en la UNAM.  

Ingresó a la Facultad de Ciencias a la edad de 17 años, graduándose en 1961 con la tesis: “Determinación de las energías de excitación de los núcleos ligeros y los primeros intermedios a través de reacciones (D,P) y (D, alfa”.  Se gradúa salvando un sinnúmero de obstáculos familiares y sociales que impedían que las mujeres fueran a la universidad y que estudiaran una carrera científica.  

Durante su estancia en el Departamento de Física Experimental del Instituto de Física a mediados de la década de los sesenta, consiguió apoyos para mantener y acrecentar los laboratorios del departamento, sobre todo en una época económicamente difícil. En 1973, el Instituto de Física la comisionó para realizar investigaciones sobre técnicas nucleares en el Laboratorio Chadwick, en Inglaterra, y en la Universidad de Maryland, en Estados Unidos.  

Dentro de sus actividades de divulgación, la maestra organizó talleres, ciclos de conferencias, ferias científicas y cursos, en áreas de física, matemáticas, química y biología entre científicos. En esos años esas actividades no eran comunes y en los últimos años procuraba llevar una bitácora pormenorizada de las actividades realizadas con el propósito de evaluarlas detalladamente y formar su propia biblioteca de divulgación.  

Fue jefa del departamento de Aceleradores en el Instituto de Física de la UNAM, en la actualidad el auditorio y la biblioteca llevan su nombre. Es importante destacar que contribuyó a poner en marcha el acelerador Van der Graaf de 5.5 MeV considerado el más grande de América Latina. Jaidar trabajó intensamente en la colección de divulgación científica:” La Ciencia desde México”, publicación del Fondo de Cultura Económica, siendo el nacimiento de esta publicación su legado más importante sobre divulgación científica.  

A los 10 años de su implantación, este proyecto dio un paso adelante, que consistió en abrir la colección a los creadores de la ciencia de otros ámbitos de la lengua española, e incluso del portugués, tomando el nuevo nombre de “La Ciencia para Todos”.  

Su entusiasmo y dedicación mostrado durante largos años, sirvió para que la Sociedad Mexicana de Divulgación de la Ciencia y la Tecnología (SOMEDICyT) considerara su nombre para el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia que se entrega cada año. Debemos recordarla como una mujer emprendedora e ingeniosa, pues no sólo dedicaba parte del día a sus tareas de impulso a la física aplicada, sino que siempre rondaban por su mente ideas innovadoras que fructificaron en diversos proyectos como los documentales en video, elaborados por TV-UNAM y la Dirección General de Difusión Cultural para ser trasmitidos a través de la televisión mexicana.