Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 14 de septiembre, 2020.- Enrique Krauze creció gracias a los adjetivos con los que enjuició la obra y la persona de Carlos Fuentes. En Excélsior, el 29 de marzo de 1976 apareció una entrevista en la que respondió: “Terra Nostra, de Carlos Fuentes, es un libro escrito para el partido (el PRI), no para el público.”  

En ese momento Fuentes era embajador de México en Francia. La pugna entre el entonces joven “historiador” y el afamado escritor inició. En noviembre de 1981, en el número de aniversario de Vuelta, Krauze desafiaba de nuevo al literato y exponía: “Dudar de los dogmas y santones.”  

El 27 de junio de 1988, Krauze, publicó un artículo en Estados Unidos bajo el elocuente título de “The Guerrilla Dandy” –y en México, bajo otro nombre revelador: “La comedia mexicana de Carlos Fuentes”, una diatriba con la que se castigaba al escritor por su apoyo a las revoluciones radicales de izquierda. Krauze con desprecio cuestionaba a Fuentes por su postura prosandinista y procastrista.  

[PC1] “The Guerrilla Dandy” fue un artículo publicado por la revista estadounidense The New Republic, que dirigió Leon Wieseltier de 1983 a 2014. Wieseltier  invitó a Krauze a escribir el  texto  en virtud de que los propietarios de la publicación estaban cansados del apoyo que Fuentes y otros intelectuales famosos daban al gobierno sandinista de Nicaragua. El texto, también apareció en español en la revista Vuelta que dirigía Octavio Paz, en el número 139 de junio 27 de 1988. La publicación ocasionó una multitud de críticas nacionales e internacionales en contra de Krauze y múltiples apoyos a favor de Fuentes.  

En julio de 1988, Adolfo Aguilar Zínser comentó que el “historiador” había publicado  de nuevo en The New Republic, una reseña de “Gringo Viejo. Con esa reseña Krauze buscaba “nuevos interlocutores” a quienes poder representar en Washington. Terminaba su texto señalando “que el ideal democrático estadounidense era también el latinoamericano” y remataba: “Carlos Fuentes ha reconocido que sus opiniones políticas son elementales y dogmáticas. Su literatura es brillante pero falta de sustancia. Ha creado un personaje extraordinario: Carlos Fuentes”.  

En febrero de 1996 la revista Proceso publicó una carta en la que Wieseltier menciona que le encantaba saber que “The Guerrilla Dandy” aún les quita el sueño a los apologistas de Fuentes”. “No le pedí a Krauze que escribiera su ensayo porque creyera que Fuentes era molesto para el gobierno de Reagan. Le pedí que lo escribiera porque creía que Fuentes era molesto para el mundo intelectual y literario”.  

El 21 de agosto de 2012, Alfonso González, en la revista de la Universidad de México mencionaba que: “El libelo, que aparece en el número 139 de junio 27 de 1988 de la revista que dirige Paz y en inglés en el número 27 de The New Republic de la misma fecha, ocasionó una multitud de críticas nacionales e internacionales en contra de Krauze y defensas a favor de Fuentes”.  

A raíz de las acusaciones contra Harvey Weinstein y el movimiento #MeToo, se incluyó una lista de “Shitty Media Men“, en la que apareció Wieseltier , quien emitió un comunicado expresando que lamentaba “las ofensas contra algunos de mis colegas en el pasado”.  Al paso del tiempo fue saliendo el obscuro historial de este editor. Cuando[PC2]  se dieron a conocer el cumulo de las acusaciones contra Wieseltier, la filántropa Laurene Powell Jobs, que dirige el Emerson Collective, retiró los fondos para una nueva revista que estaba a punto de lanzar y dirigir, matando el proyecto.  

En México, Krauze ha sido un “ideólogo” favorecido mediante contratos y prebendas, pero hoy carece de credibilidad en un segmento importante de la opinión pública. No es historiador es un propagandista. En sus trabajos suplanta hechos, miente con frecuencia. Claudio Lommnits en 1998 o Nicolás García en 2002, entre otros, han expuesto con mesura que el método de “historiar” de Krauze es el de ponderar las ventas, no el rigor histórico, y su obra no pasa de ser una colección de lugares comunes. Quien mejor ha sintetizado esa forma de trabajo fue Manuel López Gallo, quien en 1997 alertó, en un libro demoledor y memorable- Las grandes mentiras de Krauze-, que “la historia” que el ideólogo de Televisa escribe está construida de mentiras gigantescas, rumores absurdos, frivolidades y tergiversaciones.  

 Su última insidia fue la operación Berlín  un escándalo mediático que sorprendió a la opinión pública mexicana el 18 de marzo de 2019, cuando Ricardo Sevilla, dio a conocer en el programa informativo de Carmen Aristegui, Aristegui Noticas, que él, junto a otro grupo de editores mexicanos, habrían sido contratados por el historiador mexicano Enrique Krauze, vísperas las elecciones presidenciales de 2018, con la intención de tumbar la candidatura del entonces candidato de la izquierda por el partido Morena, Andrés Manuel López Obrador.