Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 16 de febrero, 2020.- La dimensión internacional sobre los hechos de corrupción del llamado caso Odebrecht se conoció a fines de 2016 cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que la constructora había admitido que pagó unos 788 millones de dólares en sobornos en 12 países de América Latina y África, incluido el propio Brasil.

Las relaciones de la constructora brasileña Odebrecht en México llegaron al nivel más alto de la política en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Hay fotos de estos expresidentes con Marcelo Bahía Odebrecht conversando en la residencia oficial de Los Pinos. Quien tenía la relación directa con Calderón y Peña Nieto era Marcelo Bahía quien en esa época era el máximo directivo de la Organización Odebrecht, una de las constructoras más grandes del continente. 

Odebrecht recibió por contratos mil 429 millones de dólares solo por el proyecto fallido de elevar la producción de gasolinas en las refinerías de Minatitlán, Salamanca y Tula. En el año 2012, durante el gobierno Calderón, la Auditoría Superior de la Federación –el órgano que vigila el uso del erario vinculado a la Cámara de Diputados- documentó cómo fue que Pemex avaló sobrecostos, toleró incumplimientos e hizo pagos ilegales al consorcio para la modernización de la refinería de Minatitlán.

En la campaña de Peña Nieto, Emilio Lozoya Austin era el coordinador de Vinculación Internacional y desde ese cargo  Odebrecht entregó  10 millones de dólares como contribución electoral.

A la llegada de Peña a la presidencia de México, Lozoya tomó la dirección general de Pemex, cargo que ocupó hasta febrero de 2016. Luis Alberto de Meneses Weyll, quien durante siete años se desempeñó como director de Odebrecht en México, confirmó en su denuncia rendida el 16 de diciembre de 2016 ante autoridades de justicia de Brasil, que la empresa había seguido la campaña presidencial de 2012, y que su trato de la entrega de  10 millones de dólares había sido con Emilio Lozoya.

El 8 de marzo del 2016, el juez brasileño Sergio Moro condenó a Marcelo Bahía–entonces presidente de Odebrecht- a 19 años y 4 meses de prisión por el pago de 30 millones de dólares en sobornos a Petrobras. Fue hallado culpable de “corrupción pasiva, lavado de dinero y asociación para delinquir”.

Encerrado en una celda de 16 metros cuadrados en la prisión de Curitiba, durante un año se resistió a suscribir el acuerdo que le ofrecía la fiscalía. En estos días continúa cumpliendo su pena en su lujosa mansión de São Paulo, de 3 mil metros cuadrados, donde viven también su esposa y sus tres hijas.

En declaraciones juramentadas, altos ex ejecutivos de Odebrecht colocan fechas, nombres, cantidades, cuentas bancarias en las que aparece, el nombre de Emilio Lozoya Austin, entregado “propinas” por 10 millones de dólares a cambio de su apoyo para obtener indebidamente contratos de obra pública.

Eso es lo que sostienen los testimonios de tres inculpados por la justicia brasileña. Toda la información está contenida en las aproximadamente 10 carpetas electrónicas, 50 cuartillas de transcripciones y resúmenes de testimonios jurados, copias de los registros de transferencias electrónicas, órdenes de pago expedidas por los bancos de donde salían los recursos, los videos con las delaciones de los tres altos ejecutivos del gigante brasileño y documentos adicionales de la Procuraduría General de la República de Brasil.