Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX., 21 de abril, 2020.- La expresión tormenta perfecta se aplica a la suma de circunstancias negativas que son capaces de arruinar a un país o de crear situaciones de máxima tensión. Hoy se puede aplicar perfectamente esta expresión a la situación que vivimos en México. Hay dos grandes temporales que están  chocando: el provocado por la pandemia del coronavirus, y el otro por la caída de los precios del petróleo.

La imagen en el horizonte ya visible dice lo siguiente: es la mayor tormenta perfecta que hemos tenido. Estos son sus ingredientes, un sombrío pronóstico subraya el impacto que tendrá la pandemia en América Latina. Estamos en presencia de una crisis que para revertir sus efectos llevará  años. El informe titulado América Latina y el Caribe ante la pandemia del COVID-19: efectos económicos y sociales, aborda los escenarios y las proyecciones hacia el año 2030. Según la publicación, la pandemia llevará al desempleo a millones.

Esta investigación que fue realizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL )  organismo dependiente de las Naciones Unidas, menciona que, México, tendrá una contracción de una gran magnitud estimada en el orden del 6,5% para 2020. Para encontrar una situación comparable a la que viviremos hace falta retroceder hasta la Gran Depresión de 1930 (-5%) .

Además enfrentamos  una de las peores recesiones de petróleo de las últimas tres décadas, comparándola con la que se produjo en 1986. Y todavía no ha tocado fondo el precio del petróleo.

Tras la caída del West Texas Intermediate (WTI), la mezcla mexicana de petróleo de exportación cerró en terreno negativo por primera vez en su historia, al ubicarse este lunes en -2.37 dólares por barril.

De acuerdo con información de Petróleos Mexicanos (Pemex), esto representa una caída de 16.72 dólares respecto al viernes pasado, cuando finalizó en 14.35 dólares .

Según estadísticas del Banco de México (Banxico), el precio más bajo del petróleo mexicano fue hace casi 22 años, luego de que el 11 de diciembre de 1998 cotizó en 7.04 dólares por barril. Para entender lo que estamos viviendo, debemos recordar las palabras del filósofo francés Paul Valéry: “el problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”.