Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 18 de junio, 2020.- Al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), se le exige lo que  el profesor de ética en la Universidad de Barcelona, Norbert Bilbeny llama los dos grandes valores: libertad e igualdad, en donde la igualdad debe estar al servicio de la diferencia, y la libertad al servicio de la inclusión .

Poco se hace en la gestión de Mónica Maccise en la Conapred  para fortalecer un valor como la igualdad y para determinar cuáles son los mecanismos más correctos que nos ayudarán en la conformación de una sociedad más abierta, cuando invitó a un personaje como Chumel Torres como ponente en un tema sensible, en estos momentos en el mundo, como lo es el racismo.

En una sociedad democrática se deben tomar en cuenta los valores, opiniones y formas de expresarse de los ciudadanos. Sin embargo, esto no es lo que prevalece en México, entre quienes deberían ser ejemplo de lucha contra el racismo.

 Baste señalar que en mayo de 2015, se difundió de manera ilegal una conversación telefónica en la que el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, se burló de la forma de conversar de este dirigente. Córdova llamó al secretario ejecutivo del órgano electoral, Edmundo Jacobo, para burlarse de uno de los jefes de las naciones originarias, Hipólito Arriaga Pote.

“Había uno, no mames, no te voy a mentir, te voy a decir cómo hablaba este cabrón”, dice Córdova, al imitar con voz grave y burlona: “Yo jefe, gran nación chichimeca, vengo Guanajuato. Yo decir aquí o diputados, para nosotros, yo no permitir tus elecciones”, y suelta la carcajada el consejero presidente del INE.

Córdova afirmó que los talleres con los indígenas resultan más “dramáticos” que los encuentros que sostuvo con los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y añadió que “habría que escribir crónicas marcianas del INE”. Queda para la historia este hecho de la deplorable reproducción de estereotipos sobre grupos sociales históricamente vulnerados en nuestro país.  

Al igual que  a Córdova ahora toca su turno a  Maccise quien debería ser ejemplo de lucha contra la discriminación, pues fue ella la responsable de incluir al “influencer” Chumel Torres en un foro sobre racismo y clasismo, en el que un sector de usuarios de redes sociales mostraron su molestia.

Ante la protesta los organizadores del evento decidieron cancelar el debate. “Pensamos que debemos construirlo de otra forma”, comentó la funcionaria en una entrevista radiofónica.

Entre las personas que criticaron la invitación de la Conapred estuvo Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente López Obrador, quien dijo: “¿A este personaje lo invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad”.

La titular de Conapred no entendió que a ella se le exige un comportamiento de buena fe dado la responsabilidad que ostenta. Con una narrativa poco transparente trató de justificar  la invitación a Chumel un personaje que violenta la ley, cuando está es clara en entender como discriminación “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades con motivos, entre otros, de origen étnico, la lengua o las opiniones (Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, Art. 1).

Bajo esta definición, fue omisa la actuación de Maccise  al haber organizado un foro que contaría con la participación de Chumel Torres y que sería moderado por la propia Maccise. La funcionaria buscó zafarse del problema con la premisa de que “el diálogo y en el debate” ayudan a entender a las personas con posturas disonantes, esa “justificación” molesto más a quienes se sintieron ofendidos. Hoy, sabemos que no fue un error la invitación a Chumel, fue mala fe.