Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 21 de mayo, 2020.- En el libro Decisiones Difíciles. Felipe Calderón Hinojosa da su versión sobre el proceso de extinción de Luz y Fuerza (LyFC), un episodio en el que Genaro García Luna colaboró para contener a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

 “El cierre de Luz y Fuerza no dependía del Congreso, era una decisión administrativa (…) vimos que el 10 de octubre se jugaba un partido decisivo entre México y El Salvador para lograr el pase al Mundial de futbol de Sudáfrica. Me pareció la mejor oportunidad para realizar el operativo (…) Cuando Cuauhtémoc Blanco anotó el segundo gol contra El Salvador y el Estadio Azteca estalló, dije: ‘Ya, es ahora o nunca’.

Una duda sobre este episodio ya había sido aclarada el 10 de octubre del 2019, cuando Javier Lozano Alarcón, entonces secretario del Trabajo reveló que la extinción de la empresa paraestatal: “no fue una ocurrencia”. Incluso reveló que el presidente Miguel de la Madrid tenía planeada la desaparición de la paraestatal el 12 de diciembre de 1985, pero las tensiones sociales derivadas del terremoto del 19 de septiembre de ese año lo impidieron.

Calderón, decidió acabar con la paraestatal con el argumento de que no se cumplió con los compromisos de productividad y eficiencia, pero estos problemas por más de tres décadas habían estado presentes. El argumento para la liquidación fue preciso: “la ineficiencia operativa y financiera, que representaba un costo tan elevado que ya no resultaba conveniente para la economía nacional ni para el interés público”.

Una semana antes, la extinción de la empresa era un rumor en los pasillos de la empresa. La dirigencia del sindicato estaba atenta a esa posibilidad. Desde la Secretaría del Trabajo se comenzó a filtrar que se negaría la toma de nota al comité que encabezaba Martín Esparza, lo cual ocurrió a pesar de que el litigio no se había resuelto en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.

La decisión tomó casi por sorpresa a los trabajadores, no esperaban que se tomase una decisión que pondría en riesgo el suministro de energía eléctrica en el Valle de México. El líder del sindicato esperaba una respuesta de Los Pinos a su favor, luego de una multitudinaria marcha en protesta por la negativa a la toma de nota.

El entonces secretario particular de Calderón, Luis Felipe Bravo Mena, recibió a Martín Esparza y otros miembros del comité central del sindicato y escuchó sus demandas. En el decreto de extinción, se expresaba una realidad que había estado presente por años: “ninguna empresa del mundo reportaba esas pérdidas”.

Calderón tomó la decisión de forma definitiva después del bloqueo del Periférico Sur en ambos sentidos realizado por integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el 4 de septiembre de 2009 por más de siete horas, a la altura de la Secretaría del Trabajo, cuando presionaban para que se le diera la toma de nota a Martín Esparza y a su Comité Ejecutivo Nacional.

La ilegalidad de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, empezó a generarle reveses al gobierno federal: un tribunal resolvió que el despido de los trabajadores no tuvo causa ni motivo justificado, que la CFE era el patrón sustituto y debía reponer las plazas laborales y los salarios caídos a más 16 mil electricistas. Además, un informe de la Secretaría de Energía evidenciaba que Calderón sabía que su decreto era ilegal… y aun así lo llevó adelante.