Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 23 de septiembre, 2020.- Rosa Luz Alegría Escamilla participó en el movimiento estudiantil de 1968 y contrajo matrimonio con Luis Vicente Echeverría Zuno, hijo del ex presidente Luis Echeverría Álvarez. En el sexenio de su suegro trabajó para la Secretaría de Educación Pública y se unió a la campaña presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para el siguiente sexenio.  

Rosa Luz estudió física en la UNAM, hizo su maestría en ciencias en la misma universidad y realizó estudios de doctorado en el Instituto Francés del Petróleo en París. Su carrera política no fue menor a su preparación intelectual. Durante la campaña electoral de López Portillo hacía el resumen verbal de todas las reuniones temáticas y habló en nombre del candidato en numerosas ocasiones.   

López Portillo la designó subsecretaria de la presidencia, y después, al fundirse la Secretaría de la Presidencia y la parte del gasto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), la nombró subsecretaria de evaluación de la misma dependencia.  

Uno de sus logros como funcionaria fue la fundación y coordinación del Sistema Nacional de Evaluación (Sine). En la solidez de esa carrera política, promovió la autoevaluación de los poderes Legislativo y Judicial, y en ocasiones llevó la representación de México a la reunión mundial de las Naciones Unidas (ONU).  

Toda esa trayectoria y experiencia quedó sepultada por su relación con López Portillo. El foco sobre su vida personal anuló sus talentos, su desarrollo profesional y público, los medios la denostaron, y cuando se volvió a hablar de ella fue para referir un hecho vergonzante que no debió trascender por se ser parte de su vida privada.  

En 2004, sola en su casa de la calle Juárez, en San Jerónimo, en la Ciudad de México, salió desnuda a la calle y comenzó a disparar al aire un arma. Fue detenida por la Policía y llevada ante un agente del Ministerio Público. Se movieron resortes y de inmediato la liberó Juan Velásquez Evers.  

No hubo averiguación previa. Fueron los últimos sucesos del conocimiento público en los que se vio envuelta. Unos meses antes había publicado un libro de física al que podríamos calificar por lo menos de esquizoide. Su relación con López Portillo trazó la senda de su desplome. Se decía con cursilería en esos años que Rosa Luz fue un amor palaciego que se elevó a los primeros niveles de la administración pública.  

Su carrera alcanzó la cúspide en 1980, cuando fue designada secretaria de Turismo, muy poco tiempo de 1981 a 1982. Después de concluir ese periodo, se retiró de la política y no volvió a la vida pública. El escarnio que se hizo de su vida personal abatió su trayectoria y sus capacidades que no eran pocas. No entendió que el poder presidencial es efímero.