Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 8 de diciembre, 2020.- Miguel Alemán Valdés cubría todos los requisitos para ser el candidato del presidente, sin embargo, Maximino Ávila Camacho, hermano mayor del presidente Manuel Ávila Camacho, reclamaba la presidencia de México por dinastía familiar.  

Maximino, hombre necio y de terco carácter, declaraba a la prensa de los años 40 que él sería el sucesor de su hermano. Al ver esto, el presidente llamó a Gonzalo N. Santos cacique de San Luis Potosí, y le dijo: “Don Gonzalo, váyase a ver a mi hermano y convénzalo de que él no debe aspirar a la presidencia de la República. Maximino no es para mí solo mi hermano, él es mi padre, pero cuando se ocupa de una responsabilidad tan grande como es el puesto de presidente de la República, se tiene la obligación de conocer los defectos del propio padre”, dicho esto, relata Santos, el presidente rompió a llorar.  

El 17 de febrero de 1945, el hermano presidencial murió sospechosamente en una comida ofrecida en su honor a la cual asistieron alrededor de cinco mil comensales. Al morir Maximino el camino a la presidencia de México se despejaba a favor del secretario de Gobernación, Miguel Alemán Valdés.  

En los meses siguientes a la muerte del hermano incómodo, el 5 de julio de 1945, se dio el famoso destape de Fidel Velázquez Sánchez y Vicente Lombardo Toledano, quienes declararon el apoyo de la Central de Trabajadores de México (CTM), al secretario de Gobernación. Días después hubo una sorpresa de donde menos se esperaba, Ezequiel Padilla Peñaloza, secretario de Relaciones Exteriores del sexenio 1940-1946, renunció para ser postulado candidato a la presidencia por los partidos: Democrático Mexicano (PDM) y Acción Nacional (PAN).  

El 18 de enero de 1946, se reunió la II Convención Nacional del Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Aquí hay que destacar que en esta sesión el PRM se transformó en Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el candidato elegido por los delegados fue Miguel Alemán Valdés.  

Con esa decisión unánime Alemán arrancó una campaña  desbordada de fiestas y algarabía al ritmo de las notas musicales de la bamba, canción de su natal Veracruz, mientras que el candidato Ezequiel Padilla Peñaloza y sus simpatizantes arrancaron su campaña con la canción guerrerense la raspa, Vicente Lombardo Toledano una vez escogido Alemán como candidato presidencial lo nombró “El cachorro de la Revolución”, a lo cual el presidente Ávila Camacho respondió socarronamente: “Que conste que yo no soy la leona”.  

La candidatura alemanista surgió debido a diferentes factores, pero el presidente vio en el universitario civil a un amigo y a un Ávila-camachista puro. Miguel Alemán fue el operador político de la campaña electoral de Ávila Camacho en 1940. En pocas palabras, Manuel Ávila Camacho pagó el antiguo favor a Miguel Alemán, haciéndolo candidato presidencial del PRI.  

Para 1947, el expresidente y su esposa Soledad Orozco bautizaron al último hijo de Miguel Alemán y su esposa Beatriz Velasco, llamado Jorge Francisco Alemán Velasco, así el compadrazgo y la amistad entre ambos personajes perduró por muchos años, hasta la muerte de Ávila Camacho en 1955.  

Al fin el día de las votaciones llegó, el 7 de julio de 1952 se eligió al nuevo presidente. Miguel Alemán salió triunfante con un total de un millón 786 mil 901 sufragios, contra 443 mil 347 votos de Padilla.  

El Colegio Electoral dio un 78% de los votos a Miguel Alemán y un 20% a Ezequiel Padilla, ya electo presidente la prensa de la época publicó: “Alemán es un político con suerte, la muerte lo lleva de la mano, en 1936 ganó la gubernatura de Veracruz por el fallecimiento del candidato Manlio Fabio Altamirano; Alemán lo sustituyó y ganó la elección tomando posesión el 1 de diciembre de 1936. En la contienda presidencial paso lo mismo, la muerte se llevó a Maximino y el camino presidencial se despejó para Alemán”.