Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3  

CDMX, 16 de diciembre, 2020.- El 22 de septiembre de 1975, José López Portillo es “destapado” por Fidel Velázquez, líder de la CTM, y el 5 de octubre siguiente, protesta como candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional. Además, recibe el apoyo del Partido Popular Socialista PPS y del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana PARM. Desarrolla su campaña con el lema “La solución somos todos”.  

Días antes, en la celebración del Grito en Palacio Nacional —cuando los presidentes lo daban en Dolores Hidalgo y no en el Zócalo—, nadie se le acercaba porque estaban haciéndole la corte a Mario Moya Palencia, quien lucía como el inminente destapado. Aquella noche de Grito, se había quedado López Portillo en una esquina en el Salón Embajadores de Palacio Nacional, solamente acompañado por Rodolfo Echeverría Álvarez, hermano del presidente.  

Las elecciones presidenciales de 1976 fueron singulares: sólo hubo un candidato. Quienes acudieron a las urnas el domingo 4 de julio para escoger al presidente del sexenio 1976-1982 encontraron que en la boleta sólo aparecía el nombre de José López Portillo y Pacheco, lanzado por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Popular Socialista (PPS) y Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Los comicios para nombrar al nuevo Ejecutivo fueron mero trámite el partido Comunista Mexicano apoyó la candidatura del líder de izquierda Valentín Campa Salazar.  

El Partido Acción Nacional no lanzó a ningún candidato. En enero de 1976 se realizó su Convención Nacional de Elecciones en las que el ingeniero Pablo Emilio Madero obtuvo el 73% de la votación para competir por la presidencia de la República. El estatuto del PAN señalaba que era obligatorio alcanzar el 80% para ser el abanderado del partido; Acción Nacional no figuró en la boleta. El campo estaba libre para López Portillo.  

Los únicos rivales reales que tuvo López Portillo, ex secretario de Hacienda y Crédito Público en el sexenio de Luis Echeverría (1970-1976), estuvieron dentro de su propio partido. En septiembre de 1975, se hablaba de otros seis presidenciables: Hugo Cervantes del Río, secretario de la Presidencia; Augusto Gómez Villanueva, de la Reforma Agraria; Porfirio Muñoz Ledo, del Trabajo; Luis Enrique Bracamontes, de Obras Públicas; Carlos Chávez Betancourt, director del Seguro Social; Mario Moya Palencia, de Gobernación. Echeverría eligió como su sucesor al secretario de Hacienda, el gran amigo de su juventud.  

López Portillo al ser el candidato del PRI, título que automáticamente lo convertía en aquello que el Doctor Atl llamó el Señor de México. La Presidencia fue el único cargo de elección popular que ejerció López Portillo. Dueño de una oratoria emocionante, el día de su “destape” expresó.  

“Ciudadanos del Partido; tenemos un camino: la justicia por la libertad. La tarea es convencer para vencer con el voto de las mayorías, capacitar para participar y participar para compartir, todo ello es expresión de nuestra democracia política y social. ¡Viva el PRI! ¡Viva México!”.  

Casi 26 millones de personas acudieron a votar el 4 de julio de 1976. Se eligieron también diputados y senadores. En total, 17 millones votaron por López Portillo para presidente. Él mismo recordó en una entrevista para el programa de televisión “Los Sexenios” de Enrique Krauze: “Tuve satisfacción y desazón de ser candidato único. De tal manera que con que hubiera votado mi mamá por su hijito Pepito hubiera yo salido”. Fue en casa de su mamá donde tranquilamente esperó aquel domingo a que se hiciera oficial su triunfo.