Pablo Cabañas Díaz/Noticias y Debate M3

CDMX, 31 de mayo, 2019.-La aclaración de Javier  Coello Trejo abogado de Emilio Lozoya en el sentido de que: “no se movía una hoja en México si no lo autorizaba Peña Nieto”, muestra el nivel complicidad que existía en el gobierno mexicano en el sexenio pasado.

En una entrevista con el periódico Reforma  de fecha 18 de octubre de 2017, el entonces titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), Santiago Nieto, reveló que  Emilio Lozoya Austin  lo presionó para que declarara su inocencia.

Nieto recibió una carta de Lozoya para evitar que se le vinculara con los desvíos de recursos para el PRI durante la campaña presidencial de 2012 con Enrique Peña Nieto.

“Me envió una carta diciendo que quiere que yo haga un pronunciamiento público sobre su inocencia y un currículum diciéndome quién es su papá, quién es su mamá, en donde estudió.

Nunca entendí esta parte”, mencionó Nieto a Reforma. En aquel momento, Nieto informó que se preparaban acciones penales contra los responsables por el financiamiento de Odebrecht y dentro de la investigación se encontraban cuentas bancarias ligadas a Lozoya y a las constructoras ubicadas en Islas Caimán, Suiza y Brasil.

Lozoya fue coordinador de asuntos internacionales durante la campaña  de Peña Nieto a la presidencia y director de Pemex  al iniciar el sexenio. En 2016, Luis Meneses Weyll, ex director de Odebrecht en México, declaró ante las autoridades brasileñas que entregó sobornos a Lozoya. En los videos de la confesión, obtenidos por la organización mexicana Quinto Elemento Lab, Meneses detalla que entregó 4 millones de dólares al ex funcionario mexicano.

Meneses declaró: “a principios de 2012, constaté que Emilio Lozoya había alcanzado una posición destacada en el PRI, que disputaba las elecciones presidenciales de julio de 2012, cuyo candidato era el favorito en las encuestas electorales. Lozoya se había convertido en uno de los líderes del comité de campaña, por lo que probablemente se convertiría en una persona influyente en la administración pública del país”, declaró Weyll.

Odebrecht tenía una oficina en Brasil llamada Operaciones Estructuradas, de la cual salían los sobornos y desde donde se planeaban los esquemas de lavado de dinero. Desde esa oficina, Olivio Rodrigues Júnior, otro funcionario de la constructora brasileña, declaró haber transferido dinero a cuentas ligadas a Emilio Lozoya.

En el video de su declaración ante la justicia de Brasil, De Meneses Weyll señala que habló con su jefe, Luiz Mameri, vicepresidente de Odebrecht para América Latina y Angola, sobre “el potencial que Lozoya podría representar”, pues de ganar Peña Nieto, Lozoya tendría un papel importante en el gobierno.

De Meneses señala que tras conseguir la autorización de su jefe se reunió de nuevo con Lozoya en un café de la Ciudad de México para decirle que le darían 4 millones de dólares “para reconocer la atención que nos había dedicado en los últimos años. Él (Lozoya) estuvo de acuerdo, no puso ninguna objeción”.

Entonces Lozoya le envió los datos a las cuentas bancarias – en México y el extranjero – donde debían hacer los depósitos, a nombre de dos compañías: Latin American Asia Capital Holding y Zecapan S.A. 

Una vez que Lozoya llegó a la dirección general de Petróleos Mexicanos, Odebrecht le pidió ayuda para ganar contratos, y la respuesta fue positiva.  Lozoya fue designado director de Petróleos Mexicanos, en 2012, cargó que ocupó hasta febrero de 2016. De Meneses Weyll fue director de Odebrecht en México entre 2010 y 2017, periodo en el que obtuvo contratos del gobierno federal, sobre todo de Pemex.