Miss Edi Toriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 4 de julio, 2019.- Según el periódico El Universal, la de ayer fue la quinta vez en el año en que las redes sociales registran fallas. La desesperación entre los usuarios volvió a ser la misma que en todas las ocasiones, prácticamente de pánico.

Por eso, reproducimos el texto publicado en este espacio en marzo pasado, cuando se registró un suceso similar a nivel mundial.

Sin duda fueron las horas más largas para millones de personas en diversos países; durante gran parte del día muchos se sintieron como el protagonista de la película El Náufrago en su isla desierta: se cayeron los sistemas de whatsapp e Instagram. Tragedia mundial.

Todo empezó ayer (la vez pasada también fue miércoles) por la mañana: de pronto dejaron de recibirse mensajes y fue imposible enviarlos a través de esas redes sociales; la primera reacción, el enojo, naturalmente en contra de las compañías de internet que siempre se han caracterizado por su mal servicio,  así que la tarea de revisar los sistemas de wi fi, activar cada quien sus datos para saber si es que se ha agotado el saldo, ir al Oxxo por una recarga aunque sea de 20 pesos.

Siguiente reacción luego de comprobar que el internet funciona bien –es un decir, nunca lo hace-, usar otras redes sociales sobre todo para preguntar “¿soy sólo yo o no hay servicio general de Whatsapp e Instagram? Empiezan a manifestarse expresiones de todo tipo, sobre todo maternales por no poder acceder al servicio.

Tercera reacción: preocupación, lo que estará pensando la esposa, novio, madre o jefe por no estar comunicados por el whats; seguido por el terror de imaginar que no vayan a creerle, sobre todo quienes no tienen la conciencia tan tranquila.

El tiempo sigue transcurriendo, apagar y encender los celulares y computadoras. Nada, la incomunicación persiste, aun cuando con quiere comunicarse está en la oficina de al lado. No queda otro remedio, regresar a la prehistoria y volver a utilizar una herramienta prácticamente en desuso: el teléfono fijo.

Pero ahora, primero, a buscar el aparato telefónico, hace tanto tiempo que lo tenemos olvidado que no sabemos dónde está; luego,  ¿cuál es el número? Ya casi nadie registra los teléfonos de casa o de oficina, y los que sí lo hicieron ¿y ahora cuál de todos es el fijo? ¿Oficina 1? ¿Casa anterior? ¿Alejandro el bueno? ¿Emergencias? Los que lograron atinar, vivieron una experiencia que ya tenían en el baúl de su memoria.

Desde luego los memes surgieron de inmediato “Día 1 sin Whats: Hoy salí de mi cuarto y conocí a unas niñas adorables, dicen que son mis hijas”.

Sólo Dios sabe cuántas amistades fracturadas, cuántos noviazgos terminados, cuántos esposos han tenido que dormir esa noche en la tina, cuántos empleados por lo menos regañados, cuántos hijos castigados.

No sabemos cuál fue exactamente las razones de la falla en el servicio, pero si el motivo fue castigar por alguna razón a los usuarios, bien que lo logró.