Pavel Guzmán/Noticias y Debate M3

El libro Relación de Michoacán es una de las principales fuentes para la historia prehispánica del estado, no obstante, su carácter oficial y euro-centrista, se encuentran registrados los antecedentes históricos de los consejos de gobierno comunal actuales.

En el capítulo XVII  de la Tercera Parte: “Cómo hacían otro Señor y los parlamentos que hacían”, está inscrito, que cuando moría el gobernante,  es decir el Cazonci o Irecha, los Señores, los principales, “y todos los viejos y valientes hombres y los señores que estaban en las cuatro fronteras de la Provincia” conformaban un “Consejo” para elegir al nuevo Señor o Gobernante, donde normalmente designaban a uno de los hijos del recién fallecido, pero también podían elegir algún otro sucesor consanguíneo.

Los criterios para seleccionar al sucesor, era que mantuviera ciertas virtudes, como que no se emborrachase, que tributara e hiciera oraciones a sus dioses originarios, principalmente a “Curicaueri”, ser los más esforzados y, sobre todo, que fuesen discretos en sus acciones.

“Muerto, pues, el cazonçi y sepultado, como se ha dicho, luego el día siguiente se juntaban todos los caciques de la Provincia en el patio del cazonçi muerto y juntábanse todos los señores más principales: el de Cuyuacan y todos los viejos y valientes hombres y los señores que estaban en las cuatro fronteras de la Provincia, parientes del cazonçi, y entraban en su acuerdo y decían: “¿qué haremos, señores?, ¿cómo ha de quedar desierta esta casa?, ¿ha de quedar oscura y de niebla, que no ha de ser frecuentada? Cuando escondimos a nuestro señor y venimos aquí, si así nos volvemos a nuestras casas, ¿qué sentido llevaremos?” (Fuente: Alcalá Jerónimo / Relación de Michoacán, 1540).

De igual forma, en el aspecto militar, los Uacúsechas a la hora de delinear estrategias para la expansión o consolidación del Señorío, se reunían en un Consejo para planear las acciones a seguir “Y entraron en su consejo Hirepan y Tagáxoan y Hiquingare y dijeron: hagamos señores y caciques por los pueblos, que placerá a los dioses que sosiegue la gente. Y fueron por todos los pueblos y hicieron caciques” (Alcalá Jerónimo / op. cit.).

Así mismo, la organización comunal era por medio de barrios, en los distintos pueblos o comunidades, existían una especie de encargados de barrios para las distintas tareas comunales o fiscales. “Hay otros llamados ocámbecha, que tienen encargo de contar la gente, y de hacerlos juntar para las obras públicas, y, de recoger los tributos: éstos tienen cada uno de ellos un barrio encomendado”. También se organizaban comunalmente por medio de barrios para la defensa o la guerra entre los Señoríos, la organización barrial era vital, tanto para la conformación del ejército p’urhépecha, como para la división y distribución durante la guerra. A través de la representatividad de los barrios se reclutaba a los guerreros p´urhépecha, y durante la batalla, eran divididos en barrios o pueblos (Martínez Roberto  / Guerra, Conquista y Técnicas de Combate entre los Antiguos Tarascos, 2009). Esta misma forma de organización es el sustento de las Rondas Comunitarias actuales.