José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 12 de septiembre.-Desde aquella noche del Grito de Independencia frente a Palacio de Gobierno de la capital michoacana, para decenas de familias inició una vida de terror porque las esquirlas lanzadas por criminales destruyeron sus vidas y otras las dejaron desechas.

Hubo agonía para algunos lesionados, como el adolescente que resistió durante días las graves lesiones. O quienes perdieron alguno de sus miembros. Incluso, algunos que creían que habían sufrido daños menores, con los años las esquirlas se movieron causando dolor y graves daños.

Ni con tratamientos psicológicos han logrado superar el terror de aquella noche. Hubo quienes perdieron a su padre, hijos o hermanos. Lo más grave de todo es la impunidad. Nadie sabe quiénes fueron los autores intelectuales y materiales. Hubo “chivos expiatorios”, que pasaron años en la cárcel cuando todo mundo sabía que eran inocentes, porque estaba más que probado que  ese día del ataque no estaban en Morelia.

El gobierno de Michoacán  solicitará al fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero reabrir el caso y todas las carpetas de investigación de los llamados “Granadazos del Grito de Independencia en Morelia, ocurrido el 15 de septiembre de 2008, a fin de que se detengan a los responsables que atacaron a la población.

En mayo de 2015 fueron liberados los cuatro  presuntos autores materiales del atentado del 15 de septiembre en la noche de hace 11 años, luego de que un juez federal resolvió que se habían violentados sus derechos humanos, además de haberles fabricado pruebas.

El gobernador Silvano Aureoles Conejo entregó hoy seis casas habitación (de 14) que habrá de destinarse a las víctimas que perdieron a la persona que se encargaba del sostenimiento de la familia o que sufrieron alguna incapacidad grave.

El mandatario estatal señaló que es necesario aclarar los hechos de la Noche del Grito de Independencia en la que perdieron la vida ocho personas, y más de 100 resultaron lesionados por las esquirlas de las granadas. “Lamentablemente, la impunidad es uno de los principales problemas que tiene el país y en Michoacán no es la excepción, pues si los que hicieron esto no fueron castigados, subrayó Aureoles.

Es cierto, nadie siguió investigando lo ocurrido. Y aunque no hay responsabilidad penal, moralmente saben que no se establecieron las medidas de seguridad que ameritaban ese momento, ante el embate de la delincuencia organizada.