Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 23 de febrero, 2021.-Luego de ocho años de haber surgido los grupos de autodefensa en Michoacán lo único que queda claro es que desapareció uno de los carteles más sanguinarios como lo fueron Los Caballeros Templarios, pero se fortalecieron y surgieron otros que siguen acechando casi todas las regiones de esta entidad.  

El 24 de febrero de 2013, justo en el Día de la Bandera, en la cabecera municipal de Tepalcatepec, y en la tenencia de La Ruana, municipio de Buenavista Tomatlán, más de 400 ciudadanos se levantaron en armas en contra de los templarios.  

Desde el inicio del movimiento no era claro cómo fue que se coordinaron Tepalcatepec y La Ruana, pueblos que están a más de 40 kilómetros de distancia, que coincidentemente salieron a las calles, el mismo día y casi a la misma hora, portando playeras blancas con la leyenda de “Grupo de Autodefensas”, tampoco se ha transparentado porqué fueron tolerados desde el inicio por las fuerzas federales y estatales.  

Hipólito Mora, ex líder del grupo de autodefensas de la Ruana y ahora precandidato del Partido Encuentro Social (PES) a la gubernatura, dijo que cinco días antes de tomar las armas habló con un general conocido suyo: “le comenté los planes que yo traía y envió tres o cuatro camionetas de soldados a La Ruana, para que los templarios se salieran y se fueran al monte, lo que aproveché para convocar la reunión en el pueblo”.  

Dijo que, ante la presión, los templarios se salieron de La Ruana (10 mil habitantes), y el domingo del levantamiento llegaron algunos policías federales que se le acercaron, y el comandante al mando, “un hombre de ideales”, se le acercó, platicaron, “y logré que hablara en el templete”.  

Hipólito Mora indicó que nunca tuvo más de 250 hombres, y aunque otros líderes de autodefensas presumían de tener hasta 20 mil, la verdad es que nunca su superaron más de tres mil en todo Michoacán.  

Mora declaró ante medios informativos que a él se le ocurrió la idea de crear guardias comunitarias ante los abusos cometidos por el crimen organizado, como cobro de cuotas, secuestros, homicidios y violaciones. “Me reuní con un amigo de Tepalcatepec desde semanas antes del levantamiento y nos pudimos de acuerdo, ya que este pueblo tenía el mismo problema que nosotros”.  

En Tepalcatepec los primeros días del levantamiento, el vocero del grupo armado fue Juan José Farías, El Abuelo quien estuvo preso en 2009 por presuntos nexos con la delincuencia, pero meses después salió absuelto. Actualmente encabeza “un grupo ciudadanos de autodefensas”, que trata de evitar que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se apodere de esa plaza y que le hagan daño porque vive bajo amenaza.  

De acuerdo a Ignacio Mendoza, abogado de autodefensas encarcelados, a un mes de haberse levantado en armas, fueron detenidos los primeros 47 autodefensas en la carretera, La Ruana-Buenavista por la portación de armas de uso exclusivo del ejército. Los grupos de autodefensas, por acuerdo con autoridades federales, no deberían salir fuera de sus pueblos. En total fueron más de 800 detenidos, incluso en 2018 había al menos 180 detenidos en prisiones de Michoacán de otras entidades como Veracruz.  

Murieron decenas de autodefensas, integrantes de sus familias, simpatizantes, lo mismo que muchos templarios y cabecillas como Nazario Moreno El Chayo Enrique Plancarte Solís, El KikeEl Tío Nacho, así como El TucánEl Toro, El Pantera; mientras que Servando Gómez Martínez, La Tuta, se encuentra en prisión.  

Para Hipólito Mora los delincuentes infiltrados en los grupos de autodefensa llevaron al fracaso a este movimiento civil contra del crimen organizado, “y ahora se están matando por la disputa de las plazas”.  

De los que fueron líderes en los grupos de autodefensa, el más emblemático de este movimiento armado fue José Manuel Mireles. Por negarse a entregar las armas en mayo de 2014 por instrucciones del comisionado para la Seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo cervantes, un mes después fue detenido en la costa michoacana, junto con otros 100 de sus seguidores.  

Mireles estuvo en prisión hasta mayo de 2017 por portación de armas de uso exclusivo del ejército. En agosto de 2019 fue nombrado subdelegado del ISSSTE cargo que ocupó hasta el día de su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020 por complicación provocadas por Covid 19.  

Al doctor Mirles los mismos líderes de autodefensas le cuestionaron haber sido parte de los grupos de autodefensa donde participaron Luis Antonio Torres, El Americano y Estanislao Beltrán, Papá Pitufo, el primero se le consideraba parte del crimen organizado (desapareció en 2018, incluso se dijo que había sido asesinado), y el segundo fue considerado un mercenario que se fue a vivir al norte del país después de entregar las armas en 2014.  

Otro líder de guardias comunitarias que tampoco siguió las reglas marcadas por Alfredo Castillo fue Cemei Verdia Zepeda, estuvo dos veces preso y fue víctima de dos atentados. Originario de Ostula, municipio de Aquila, su padre y al menos ocho comuneros murieron (1980-2009) en manos de delincuentes que despojaron a los pueblos nahuas de sus recursos naturales.  

Cemeí se levantó en armas en 2013 y logró integrar un grupo armado con más de 500 autodefensas de los municipios de Coahuayana, Aquila, Chinicuila y Coalcomán. Fue candidato a diputado por el PAN y actualmente es productor de papaya, tiene una huerta en los límites de Colima y Michoacán.  

Agustín Villanueva Ramírez, fue líder de comunitario en Aquila, logró a través de un movimiento comunitario rescatar beneficio a favor de más de 450 comuneros las regalías de la mina de hierro Ternium, además formó un grupo de autodefensas. Estuvo preso más de cuatro años, hasta octubre de 2017.  

Luego de haber iniciado el movimiento armado de autodefensas, en la región de Aquila la gente de esta región denunció a Germán Ramírez, El Toro (segundo de a bordo de guardias comunitarias de Cemeí Verdia), de encabezar un grupo delictivo, junto con Héctor Zepeda, el Comandante Tetos, de Coahuayana y otros integrantes de grupos de autodefensas de esa región Sierra-Costa.  

Según ex dirigentes de guardias comunitarias hubo muchos delincuentes infiltrados que fueron contratados por Castillo como los hermanos Sierra Santana y Luis Antonio Torres, del grupo delictivo Los Viagras, quienes fueron integrantes del grupo especial Fuerza Rural G-250 se dedicaron a perseguir líderes templarios.  

Han transcurrido ocho años y el crimen organizado cada vez cobra más víctimas. En 2020 se cometieron más de 2 mil 200 homicidios, en su mayoría tuvieron que ver con la delincuencia organizada. Actualmente el grupo delictivo que adquiere cada vez más fuerza en Michoacán es el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que se disputa el territorio en contra de Los Viagras y por lo menos otros grupos delictivos más que integran Carteles Unidos en Michoacán. Con información de la Jornada)