Ernesto Martínez Elorriaga/corresponsal

Morelia, Mich., 12 de junio, 2020.-Antes de iniciar la administración de Andrés Manuel López Obrador la estrategia para derrocarlo había iniciado. En las últimas semanas los ataques se acentuaron aprovechando la situación sanitaria ante COVID 19, y porque se acercan, además, los tiempos electorales.

En 1965 Pablo González Casanova escribió el libro La Democracia en México, en el que señalaba que había factores que influían en el ejercicio del poder. Mencionaba a los caudillos y caciques regionales; El Ejército, El Clero y Los Empresarios.

En la actualidad, además de la pérdida de privilegios, está sin duda que hay poderes fácticos que exigen participación en la toma de decisiones, y todo indica que el presidente Obrador se niega a compartir parte de ese poder, por razones de corrupción principalmente.

Obrador cuenta con el respaldo seguramente con más del 70 por ciento de los mexicanos. Sin embargo, quienes han ejercido el poder en México no habían tomado en cuenta a la población mayoritaria. El sistema “democrático” fue solo una simulación, y en tiempos complicados el sistema recurrió al fraude electoral.

Además de los factores de poder antes citados podríamos mencionar a organismos y gobiernos extranjeros, principalmente Estados Unidos y por ende a quienes representan sus intereses financieros. Además de los medios de comunicación, aunque son parte del sector empresarial, juegan un papel distinto.

Hay un factor nuevo, pero muy poderoso, aunque parte mayormente del anonimato, tiene una fuerza increíble y son las redes sociales. Hay pocos estudios sobre el tema, pero las redes fueron factor importante en el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

La clase empresarial nacional y extranjera, en número pueden ser relativamente pocos; lo mismo que el clero, los militares, los medios informativos conservadores, sin embargo, tienen el poder económico y la organización como para desestabilizar a cualquier gobierno. Esto sin contar al gobierno del país vecino del norte, no obstante, se diga “amigo” de Obrador, puede solo de ficción.

Habría que señalar a los funcionarios y militantes y amigos de Morena, muchos de ellos con intereses partidistas, económicos y políticos distintos, por lo que queda una masa que solo distingue el liderazgo de Obrador. Obviamente que las redes sociales están de su parte.

Se trata de una situación compleja que se irá profundizando en los próximos meses, porque buena parte de estos factores de poder tienen la capacidad desestabilizadora, y si bien es cierto que Obrador tiene tablas en el manejo político la situación puede cambiar drásticamente, y el tiempo avanza con vientos muy adversos para el Presidente y México.