Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3 

Morelia, Mich., 2 de noviembre, 2020.- La Noche de Muertos en Michoacán definitivamente no fue igual a la de años anteriores. No arribaron a la ribera del lago los más de 100 mil visitantes. Aun así, fueron miles de personas las que llegaron a Pátzcuaro, lo mismo que a Tzintzuntzan donde se celebra la tradicional velación de los difuntos en el panteón municipal. 

Las autoridades locales de Pátzcuaro acordonaron la plaza Vasco de Quiroga, y se permitió la entrada, bajo control sanitario, al centro de la misma, donde está la escultura del máximo instructor de pueblos originarios de esta región lacustre que fue adornada con un llamativo altar de muertos, para que los visitantes se tomaran la foto. 

No hubo tianguis artesanal en esta enorme plaza, pero los comercios, neverías, cafés y restaurantes de los portales que la rodean estuvieron a reventar. No fueron las aglomeraciones de otros años, donde en este mismo lugar había bailes folclóricos, el concurso artesanal, entre otras actividades. Sin embargo, en esta ocasión hubo espacio para tomarse la foto con el perro xoloitzcuintle o con la catrina. En la zona céntrica de Pátzcuaro estuvieron abiertos los bares y mezcalerías. 

Frente a la catedral de Nuestra Señora de la Salud permanecieron los puestos de artesanías y de comida, donde se podían comprar las corundas y uchepos o disfrutar del churipo. A diferencia de otros años se pudo disfrutar un poco más de este tradicional pueblo mágico. 

La isla de Janitzio de aproximadamente 3 mil habitantes estuvo prácticamente desierta, no estuvieron presentes los miles de visitantes de otros años, solo algunos pudieron dar un paseo alrededor de la isla y observar las canoas con redes mariposa adornadas de flor de cempaxúchitl. 

En la comunidad de Santa Fe de la Laguna, municipio de Quiroga, es el sitio de esta región lacustre que más ha conservado sus tradiciones. Algunas familias permiten el ingreso a sus hogares a turistas para que observen sus ofrendas y adornos. El 31 de octubre, ante la llegada del día de Todos Santos, los padrinos de los niños fallecidos en el año en curso llegan a cenar a la casa de los padres del difuntito. Los padrinos llevan comida, fruta y flores para la ofrenda. Al día siguiente las dos familias van al panteón para arreglar la tumba del difuntito y depositar arreglos florales. 

Horas antes de la Noche de Muertos, autoridades de los municipios de Pátzcuaro, Erongarícuaro, Quiroga y Tzintzuntzan establecieron acuerdos para evitar aglomeraciones en los sitios de mayor número de visitas para evitar contagios de COVID 19, señaló la secretaria de Turismo de Michoacán, Claudia Chávez López. 

No hubo en esta Noche de Muertos las cantidades de puestos de bebidas alcohólicas en los pueblos y comunidades de la ribera del lago, tampoco discotecas ni grandes festines. Pero si llegaron por miles, tal vez al 30 por ciento de otros años. No obstante, en el panteón de Tzintzuntzan y la zona céntrica de Tzintzuntzan y Morelia hubo aglomeraciones, pero no fue catastrófico.