José K/ Noticias y Debate M3 

Morelia, Mich., 2 de noviembre, 2019.-No obstante los problemas de seguridad que enfrenta Michoacán, la celebración de Noche de Muertos se llevó a cabo al igual que todos los años, pero con una afluencia turística mayor. La región lacustre de Pátzcuaro, Morelia y Uruapan fueron los sitios donde hubo más visitantes.

La celebración del Día de Muertos inició la noche de este 31 de octubre en las comunidades lacustres de Pátzcuaro. “Se levantaron altares, arcos de flores en la entrada de las casas para que los difuntitos encontraran el camino a casa sin mayores dificultades”, dijo la señora Josefa  Yunes.

Desde la noche de este jueves, los pasillos y corredores de las casas de  Santa Fe de la Laguna se cubrieron  de cempazúchitl de color casi naranja, junto  con margaritas y pequeñas  flores blancas conocidas como nubes, así como decenas de veladoras.

Se acostumbra que los padrinos de la niña o niño muertos lleven algunos alimentos y los compartan en las casas de sus compadres, quienes también preparan comida para los invitados,  sin ante colocar la ofrenda.

El incienso no puede faltar. Las casonas viejas de este pueblo purépecha se llenan de olor a noche de muertos. Santa Fe de la Laguna no es una comunidad muy turística, porque la gente de este lugar lleva acabo la celebración de Todos Santos con mucho respeto a sus creencias y tradiciones.

Los padrinos de los angelitos llegaron la noche de este  31 de octubre  a las casas de sus ahijados para compartir la cena frente al altar cubierto de flores y fotografías familiares. La mañana de este 1 de noviembre, después de acudir a misa, los familiares de los menores que fallecieron, sobre todo, en los últimos  años,  van al panteón  de la comunidad, a un kilómetro  de distancia del centro del pueblo, llevan flores y herramientas para arreglar las tumbas que se han cubierto de yerba.

Después de regresar del panteón al mediodía, las familias  terminan de preparar los alimentos, los arreglos florales y las ofrendas. Hay atención especial para aquellos que fallecieron en los últimos meses. No puede faltar el chocolate, pozole, tamales, atole, lo que le gustaba al difunto, y eso también se comparte con las visitas.

En la iglesia el padre bendice las cruces, y con ellas van al panteón toda la tarde y permanecen allí durante toda la noche. Llevan flores y veladoras, pero no en cantidades industriales como ocurre en Tzintzuntzan.

En tanto, en Pátzcuaro se llevó a cabo el concurso de artesanías, y Tuzurúmtaro, pequeña comunidad ubicada en las inmediaciones de esta cabecera municipal, se llevó a cabo la velación en el panteón, al igual que lo hacen en Tztintzuntzan.

Morelia también es un centro turístico que ha logrado capturar la atención de miles de visitantes en estos días Santos.  Hay decenas de actividades artísticas y culturales, además el centro histórico se ha convertido en un sitio muy especial por los atractivos que prepara el ayuntamiento. Sin olvidar que la Catedral misma con su espectáculo de luz y sonido que aprecia el turismo local y foráneo.

Pero Tzintzuntzan  es el pueblo purépecha donde se concentra la tradición y la fiesta, prueba de ello es que durante toda la noche del primero de noviembre arriban miles de turistas. El panteón municipal se convierte en un enorme espectáculo, pareciera un concurso  de arreglos florales e iluminación. Más allá de las tradiciones, propios y extraños reconocen que la Noche de Muertos en Tzintzuntzan se ha convertido en un enorme mercado donde predominan alimentos y bebidas preparadas, de todo tipo.

Sin duda es algo asombroso observar el panteón cubierto de veladoras, ofrendas y flores, junto con las familias velando a sus muertos. Pero se trata de dos versiones de la celebración de la Noche de Muertos, una, como la de Santa Fe de la Laguna donde prevalece la tradición en esencia y otra, como la de Tztintzuntzan que se ha convertido en una mercancía, sin dejar de reconocer su riqueza cultural.