Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 5 de septiembre, 2019.- No hay la menor duda que asistimos a una etapa muy diferente de la vida pública de México de por lo menos las últimas cuatro décadas, muchas cosas que por ser diferentes generan las más diversas reacciones, posicionamientos económicos y políticos, la innovación para mejorar las condiciones actuales del país, si suda encierra muchas dificultades, retos, descalificaciones y esperanzas, esto es lo más lógico y natural de un país que se encuentra de lleno, inmerso en un proceso histórico de grandes dimensiones como posibilidad para superar y alcanzar mejores niveles de vida, se dice frecuentemente la 4T de la República.

No hay que darle tantas vueltas al asunto, está claro que los sexenios panistas y priistas generaron tal enojo y hartazgo social que permitieron el arribo de AMLO a la presidencia de la República y a su Tercer Informe de Gobierno con un 70 por ciento de respaldo popular, apenas a 9 meses de haber asumido la rectoría del país.

El primer informe fue con motivo de los primeros 100 días de gobierno, el 11 de marzo, cuando aseguró haber cumplido 62 de los 100 compromisos que asumió cuando ganó las elecciones; el segundo informe, a un año de las elecciones 1 de julio de 2018, en el que reportó haber cumplido 78 de los 100 compromisos.

Esta situación inédita de los informes de gobierno, irrumpe totalmente la vieja liturgia política de la “danza de los millones” y del “día del presidente”, cierto, el informe de AMLO también habla, aunque de manera ejecutiva,  de los millones que implica impulsar el nuevo proyecto de Nación y el fuerte protagonismo del Presidente; cuestiones inevitables, difícilmente podría ser de otra manera, lo cierto y de fondo, es dimensionar en sus justos términos, la diferencia de la lógica y objetivos, que son totalmente diferentes a lo conocido por los gobiernos posteriores al del General Lázaro Cárdenas del Río, ningún presidente del país, ni siquiera López Mateos, ha recibido tanto apoyo popular, por lo menos hasta ahora; ésta situación sí que preocupa a los grupos de poder neoliberal que van poco perdiendo privilegios y que a toda costa quieren asestar un “golpe blando” a la 4t.

Gobernar en los tiempos actuales es bastante complicado, no se diga cuando se recibe un país con tantos rezagos y problemas, simplemente basta ver lo que está sucediendo en muchos otros países del mundo y en particular de América Latina; la narrativa, discurso y visiones que los neoliberales propalaron antes y durante el proceso electoral de 2018, que en el caso que ganara AMLO, México se iría literalmente al precipicio.

Incluso algunos grandes empresarios amenazaron con irse del país con todo y sus dineros, nada de eso ha sucedido, cierto, ésta etapa de transición todavía no alcanza a dar todos los resultados que la 4T nos tiene prometidos, pese a que efectivamente hay rezagos, no podemos cerrarnos a la realidad que vemos la mayoría de los mexicanos, de un trabajo del gobierno nacional, honesto y comprometido con las mejores causas del pueblo de México.  

El primer año por lo general siempre es de planeación en su sentido más integral, diagnósticos, programación, presupuesto, cálculo social, económico y político para la operación de los planes, programas, proyectos y acciones de gobierno; este gobierno de la 4t, como ningún otro ha hecho muchas cosas en tampoco tiempo, los detractores y adversarios políticos no lo quieren reconocer, allá ellos, la mayor parte de la población consultada, sí lo reconoce, es por ello que hacer un balance serio y sustentado, es una tarea que merece más tiempo, investigación y objetividad,   particularmente quiero destacar algunas cuestiones que me parecen relevantes y trascendentes para la vida del país de las próximas décadas.

La separación del poder económico del poder político, ya basta que los políticos y empresarios se hagan multimillonarios al ejercer un cargo en el ejercicio de la función pública; el férreo combate a la corrupción y la impunidad en todas sus expresiones, no pueden ser de mayor importancia.

Los principales problemas de México desgraciadamente siguen siendo la inseguridad, la economía y la corrupción, problemas de difícil solución en el corto y mediano plazos, son problemas estructurales que implican una seria y consecuente voluntad política para la coordinación efectiva de los tres órdenes de gobierno y la participación ciudadana más amplia y activa posible, como condición para lograr mejores resultados, situación nada fácil de lograr, debido frecuentemente a los intereses económicos, ideológicos y políticos.

El compromiso de AMLO es que “México se va a pacificar”, es muy fácil, cómodo descalificar e irresponsable mirar a los toros desde de la barrera, desde las gradas de este país.

La economía ciertamente no ha crecido al 4 por ciento como se dijo en algún momento, está estancada, sin embargo no estamos ante una catástrofe económica y financiera como algunos nos quieren hacer creer, hay que reconocer que no ha crecido la deuda pública, ¡hay finanzas sanas!. Comparto totalmente la visión de deslinde con las metodologías, herramientas de trabajo y medición del desarrollo de un país, como lo hacen los grandes organismos internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que sólo buscan estandarizar nuestro desarrollo en función de sus grandes intereses económicos, de ahí la polémica entre crecimiento y desarrollo, entre conservadores y progresistas.

Los gobiernos neoliberales en México se sintieron durante casi las 4 últimas décadas, satisfechos de mantener los estándares de la macroeconomía nacional, sin que esto significará mayores beneficios a las economías populares; hay datos económicos que destacan, el salario mínimo creció un 16% este año, las gasolinas y gases no se han encarecido; la inversión extranjera directa (IED) también creció 1.5% en comparación con el mismo periodo de 2018, además, los impuestos no se han incrementado y la inflación se ha mantenido estable, y si bien el tipo de cambio respecto al dólar ha tenido altibajos, se ha mantenido estable a pesar de las distintas amenazas del norte.

Los programas sociales de claro apoyo a las personas en condiciones desfavorables, de jóvenes, madres jefas de familia, adultos mayores, personas con discapacidad, en fin, aún no han dado más resultados visibles para el crecimiento y desarrollo del país, sin embargo, la gente está contenta, el 70 por ciento de apoyo popular al gobierno de AMLO no es de gratis, no solo es importante el crecimiento, sino la distribución social, y esto definitivamente la 4t lo tienen considerado, me parece que el desarrollo y bienestar social y económico se va a manifestar con mayor claridad, si empieza a crecer la planta productiva y el crecimiento económico.

Sin duda hay serios pendientes en el camino de la 4T, grupos de mujeres feministas con justificada razón se encuentran inconformes; al igual que los municipalistas y seguidores de la visión del desarrollo del país desde lo local con la participación ciudadana; en el mismo sentido organizaciones civiles y populares, especialmente campesinas; organizaciones indígenas, particularmente del sureste mexicano con el Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec con todo lo que implica.

Es perceptible que vivimos una etapa por demás interesante y compleja, que en los próximos meses y rumbo a las elecciones intermedias del 2021 se van a agudizar;  las principales fuerzas sociales, económicas, partidarias e ideológicas, incluso las diversas iglesias, se encuentran en complicados procesos internos de redefinición, que definitivamente van a definir el rumbo del país para las próximas décadas; está claro que AMLO no es  cualquier persona, un presidente común y corriente más, por consiguiente su gobierno no es más de lo mismo, mientras tanto, no es para presumir, pero la 4T ¡Va!