Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 28 de abril, 2020.- Sin duda alguna de las dimensiones de la crisis global del COVID-19, son de tal magnitud que exigen la responsabilidad y compromiso a fondo de los distintos órdenes de gobierno y la sociedad en su conjunto, pese a las críticas de los detractores de la 4t que no cejan en su empeño de descalificarla, porque no ven que de esta crisis sean los principales protegidos y beneficiarios del Estado mexicano.

La gestión gubernamental de AMLO sigue con el proyecto original, y no le faltan razones de justicia social y perspectivas históricas de una sociedad más humana, incluyente y equitativa, efectivamente enfrenta serias dificultades propias y externas, incomprensiones y descalificaciones.

Hasta el momento oficialmente la pandemia del coronavirus no nos ha golpeado tan severamente como en otros países, ya en la tercera fase de contagio comunitario, en lo personal creo que en México la situación es más grave de lo que aparentemente parece, particularmente en las grandes concentraciones urbanas como la CDMX, Guadalajara y Monterrey.

Ciertamente no son tiempos para la subjetividad y mezquindad política, el gobierno federal está frente el gran reto de doble filo, por una parte, no debe esconderse la gravedad de la situación y su previsible agravamiento en las próximas semanas, y por otra, debe fomentar la esperanza, el ánimo, la mentalidad de victoria, el manejo científico y acertado de los expertos que asesoran al gobierno federal.

Grupos sociales, económicos y políticos vinculados a la preservación de las canonjías logradas por años en los regímenes neoliberales, en verdad hacen todo lo posible por capitalizar ésta pandémica coyuntura, los veo centralmente “enclasados” en sus intereses económicos inmediatos y estratégicos, sin rubor alguno anuncian para México algo parecido al apocalipsis de la humanidad, no les importa lo que sicológica y sociológicamente provoquen; para ello cuentan con los medios de comunicación masiva de la comunicación impresa, digital, televisiva y radiofónica, absolutamente al servicio de sus intereses.  

El COVID 19 ha puesto al descubierto las grandes debilidades institucionales y estructurales de nuestra economía y sistema de salud, fallas que evidentemente no se crearon en el tiempo que va del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y mucho menos subsanarlas en tan breve tiempo, la situación general del país no es nada favorable para resolver los efectos negativos de la pandemia de manera más eficaz y sin la confrontación social, económica, ideológica y política entre el gobierno federal y grupos de poder económico, es mucho lo que está en juego y la disputa como en toda crisis, es ver quien gana y quien pierde, más allá de lo que está en claro, que estos escenarios todos perdemos, entonces objetivamente es ver quien pierde menos y quién pierde más.

 El proyecto económico del gobierno de la 4t es claro en mantener la visión y ruta original de los objetivos estratégicos planteados bajo la consigna y visión de “por el bien de todos, primero los pobres”, en ello no hay cambios, en todo caso habrá cambios tácticos y coyunturales pero sin perder la dirección y rumbo; por ello no sigue a pie juntillas, salvo algunas medidas parciales de las sugerencias y presiones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y  muchos otros muchos organismos públicos y privados de los grandes centros financieros del mundo.

Son muchas las lecciones y aprendizajes que ésta crisis sanitaria de las más variadas dimensiones, escalas y enfoques, que nos dejará al final de estos días tan aciagos, cuando al final de la jornada de extrema reclusión domiciliaria se imponga la inteligencia, la ciencia y la razón humana; mientras tanto no sólo está en riesgo la salud de la ciudadanía y la economía inmediata y futura, también lo están, la integración familiar, la cohesión social, los recursos naturales y la estabilidad política de los distintos órdenes de gobierno.

La nueva situación mundial y los efectos del COVID 19, desde mi punto de vista nos pone en claro varias cuestiones fundamentales. 1. Ningún orden de gobierno podrá resolver por sí mismo este flagelo sanitario en la escala territorial y social que le corresponde; 2. Es necesaria la coordinación de los tres órdenes de gobierno y la más amplia participación de la sociedad y sus organizaciones sociales y privadas; y 3. La emergencia exige coyunturalmente la mayor intervención, centralización y coordinación del gobierno federal sobre la sociedad y el mercado.

En estos escenarios y razonamientos estoy más convencido que nunca de la importancia estratégica de los gobiernos locales en la reconstrucción del país, en el progreso de la 4t y la derrota del COVID 19, la participación de los gobiernos municipales no sólo es complementaria, estratégica y necesaria, de esto hablaremos en la segunda parte, particularmente referida a lo que están haciendo algunos gobiernos municipales, municipalistas del país y en particular el gobierno municipal de Morelia.