Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 17 de marzo, 209.- El sobreuso, desgaste y confusión del concepto de izquierda en los tiempos actuales, exigen la re-conceptualización y re-significación ideológica y política del concepto general de izquierda y específicamente desde la oposición y desde el gobierno, ambos ámbitos de actuación, claramente diferenciados, exigen enfoques y dimensiones de análisis específicos, especialmente actualizados, para no endosar mecánicamente los errores, dogmas y limitaciones de la vieja a la izquierda actual.

La diversidad, complejidad y riqueza de las experiencias de la izquierda en América Latina y en particular en México, nos obligan a hablar de las “izquierdas”, en este sentido Marta Harnecker en su libro Reconstruyendo la Izquierda (2008), nos dice que la izquierda es el conjunto de fuerzas que se oponen al sistema capitalista y su lógica de lucro, y que luchan por una sociedad alternativa humanista y solidaria, por una sociedad “libre de la pobreza material y de las miserias espirituales que engendra el capitalismo” (pág. 47).

Los actuales escenarios sociales, económicos y políticos generan la fuerte tensión para la izquierda entre el deber ser y el poder ser, cierto es que de poco sirve elegir democráticamente a gobernantes que expresen los deseos y voluntad popular si su campo de actuación es tan restringido que sólo pueden operar la tradicional visión administrativista de la pobreza, de lo insustancial.

Sin duda la izquierda o izquierdas tienen que ser reconstruidas, teórica, conceptual y prácticamente, para ello es necesario reconocer las causas, errores y deviaciones del pasado no tan lejano, promover y concretar un nuevo concepto y proyecto de estado-nación a través del proyecto político de gobierno y la operación de políticas públicas para el tangible mejoramiento de las condiciones materiales de la mayoría de la población, para ello es necesario de pasar de las prácticas meramente administrativas a las prácticas de gobiernos promotores del desarrollo.

Las izquierdas al gobernar en el marco del capitalismo neoliberal y globalizado, se enfrentan al reconocimiento de que acceder al poder público gubernamental, no es acceder al poder absoluto y real, de ahí la difícil tarea de mejorar sustancialmente la calidad de vida de la población. Los escenarios por lo general son cuesta arriba, por ejemplo la seria dificultad para abordar la revolución tecnológica y científica, el papel predominante de los medios de comunicación y las redes sociales, la crisis financiera y económica, en consecuencia la fuerte tensión y en no pocas situaciones entre, ¿qué tanto estado y qué tanto mercado?

La ausencia de cuadros técnico, ideológicos y políticos, genera la contradicción entre las prácticas de activistas sociales y políticos y los académicos y técnicos, en la responsabilidad de ser hacedores de políticas públicas, con frecuencia la izquierda en el gobierno, se ve en cierto modo obligada a incorporar cuadros de otros de otras experiencias técnico-administrativas. Intentemos visualizar de manera general y esquemática, el modelo de las izquierdas en los gobiernos municipales en los tiempos actuales, dicho en palabras llanas, el estilo y modos izquierdistas de gobernar los municipios, a partir de tres cuestiones fundamentales: 1. Los principios rectores de gobierno; 2. La agenda política de gobierno y 3. Las propuestas de reformas políticas del Estado.

Principios rectores de gobierno. Aspectos ideológicos y políticos.

Por principio de cuentas es necesario considerar, las diferencias entre un gobierno de izquierda y otro de derecha, la derecha quiere conservar el estatus quo que por lo general le favorece a unos cuantos grupos, mientras que la izquierda busca el cambio, el progreso de los grupos mayoritarios, al respecto José Saramago nos diría, “los únicos que quieren cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas quieren que todo siga igual”.

Un aspecto central es poner al centro de las políticas públicas a las personas, al ser humano, como sujeto social de las transformaciones, sin duda es un tema clave y determinante del proyecto de un gobierno municipal de izquierda, expresado en la participación ciudadana sustantiva, sin excluir claro está, las variables de los territorios, de los recursos naturales, tecnológicos, mercadológicos y  económicos, que la derecha aunque hable de la importancia de la participación ciudadana y la sustentabilidad ambiental no es su centro de gravedad de actuación gubernamental.

El gobierno cercano a la gente, no es un tema más por definición de cercanía física de un gobierno, hay experiencias y políticas públicas de la federación de un gobierno del estado, que por sus características son más cercanas a la gente que los gobiernos municipales, luego entonces un gobierno cercano a la gente lo es más en  razón del proyecto ideológico, pedagógico y político de gobierno expresado en sus políticas públicas concretas no tanto en sus discurso y narrativa.

De ahí que las políticas públicas de gobierno deben pensarse, diseñarse y operarse, desde la condición de la participación sustantiva de la ciudadanía en el proceso de propuestas, planeación, programación, presupuesto, seguimiento, evaluación y reestructuración si fuera necesario para volver a iniciar el circulo virtuoso, esto en verdad presupone un cambio cuantitativo y cualitativo de la relación gobierno-Sociedad, de sociedad gobierno.

El gobierno municipal como escuela de la democracia, facilitando y promoviendo instancias de la democracia participativa, deliberativa y abierta, este aspecto de la participación ciudadana es el más divulgado y reconocido a la izquierda, en la perspectiva de buscar un justo equilibrio de la democracia representativa y la democracia participativa, reivindicación de alto  contenido ideológico, estratégico y operacional, de hecho es el tema más reconocido como la marca y sello de fábrica de las izquierdas.

El impulso de proyectos de formación y capacitación ideológica, política y técnica, para la participación ciudadana, combate la distopía, es decir, que no es otra cosa que presentar a las ideología y utopías políticas como algo del pasado, anacrónico e inviable, tal como lo hace la ideología de derecha que no entiende los elementos simbólicos e intangibles de los saberes populares, al rechazar la acepción de que la utopía es una verdad prematura o en construcción social, simplemente porque predomina en sus consciente individual y colectivo, la visión administrativista del gobierno, al pensar que no es necesaria la participación ciudadana en los asuntos públicos de gobierno, justo para eso se eligen y designan a los servidores públicos de gobierno, cuestión ligada a la visión de que un gobierno municipal sólo otorga la prestación de los servicios públicos básicos, prácticas por lo general tecnócratas y paternalistas.  

Por el momento si ustedes no lo permiten, dado que esta temática estaba pensada para dos partes, por el momento ahí le dejamos para que en la siguiente entrega y última,  abordemos los temas de la Agenda Política de Gobierno y la Reforma Política del Estado. �