Úrsula Albo/Noticias y Debate M3

CDMX, 19 de mayo, 2019.- Las nuevas tecnologías y su aplicación en la sociedad no solo traen consigo avances para la humanidad, en contraste también significan el comienzo de una nueva guerra, en la cual, tanto especialistas como consumidores, tienen que cambiar su percepción y costumbres.

Estas modificaciones a la vida cotidiana, gracias a las nuevas tecnologías, pueden representar dificultades para ciertas industrias, quedando así en desventaja. Asimismo, los conocimientos actuales del consumidor terminan siendo obsoletos. Uno ejemplo de ello es el uso de las tecnologías digitales dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, que ha demostrado su efectividad en la educación, sin embrago miles de profesores aún se resisten a este cambio.

Otra razón del porqué una tecnología puede encontrar resistencia, es el factor de la competencia económica. Para ello basta con analizar el caso de la masificación de la mantequilla, que durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, finalmente pudo producirse en grandes cantidades, lo cual ocasionó el surgimiento de las primeras fábricas de dicho producto.

Esto incrementó la demanda de la mantequilla, por lo que los precios subieron. Sin embargo de forma paralela, en Holanda, se inventó a base de aceites vegetales la margarina, lo cual, por su materia prima la volvía más económica. Dicha ventaja hizo que este batido vegetal se rodeara de mitos creados por la competencia, es decir por los fabricantes de mantequilla.

Es así como nacen las campañas de desprestigio, las cuales se centran en desinformar a la gente falseando y reproduciendo datos, apostando por pegarle a las creencias y miedos de las personas. En el caso de la margarina, se difundió el discurso que afirmaba que dicho producto era plástico, ya que sus fórmulas químicas se parecían.

Otro caso es el de los musulmanes, que rechazan la imprenta y la reproducción del Corán a través de este medio, ya que piensan que los impresores son inexactos y que este método utiliza productos derivados del cerdo, animal que su cultura considera poco digno y sucio. También tenemos la resistencia al surgimiento del refrigerador, la cual decía a las amas de casa que las carnes y frutas se conservarían mejor en el ambiente húmedo de las cajas evitando que perdieran sus nutrientes.

Por último, está uno de los casos más graves, en el cual Thomas Alva Edison para probar que su corriente continua era mejor que la alterna, aunque sabía que no era así, contribuyó a la creación de la silla eléctrica con tal de sacar del camino a su competidor. Esto nos muestra cómo el hecho de innovar no sólo implica superar el reto de la creatividad, también significa declararle la guerra a las industrias ya establecidas, las cuales no se tentarán el corazón para quitarle oportunidades a las nuevas empresas.

La autora es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y cuenta con estudios de Licenciatura en Sociología por la UNAM; tiene el grado de Maestra en Docencia para la Educación Media Superior, Área de Ciencias Sociales por la misma institución y actualmente imparte clases en la UVM campus sur.