José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 19 de junio, 2019.-En teoría pudiéramos asegurar que conforme pasa el tiempo se va construyendo un mundo cada vez  mejor, sobre todo después de las enseñanzas, y amargas experiencias, de dos guerras mundiales y de movimientos armados regionales. En 2018  se desplazaron de manera forzada en el mundo más de 70 millones de personas, según la agencia especializada de la ONU.

También en este 2018, se presentaron 2 millones de solicitudes individuales de asilo a nivel mundial, y Estados Unidos fue el país con mayor número de estas solicitudes. Más de un millón provenientes de México y Centroamérica.

El llamado mundo globalizado ha permitido construir grandes fortunas, pero también una desigualdad social  cada vez más grande en los países emergentes.  En el caso de América Latina hay naciones que no alcanzan su desarrollo porque aún no se recuperan de gobiernos totalitarios; o porque están ubicados lejos de las principales zonas y rutas comerciales del mundo; por la presencia del narcotráfico, e incluso por la escasez de recursos y falta de tecnología.

Particularmente en Centroamérica hay más elementos adversos para millones de personas por la falta de oportunidades y  pobreza generalizada,  pero todavía lo más grave es la presencia de grupos violentos que cometen todo tipo de abusos.

En el continente africano los grandes imperios, principalmente los europeos, han despojado de sus recursos naturales  a los pueblos originarios. Los invadieron y se apropiaron de sus mejores tierras. Además, les han impuesto gobiernos, y financiado guerras civiles para dividir a los pueblos. A lo que habría que sumar las prolongadas sequías por el cambio de uso de suelo.

Esto, y otros factores más, han obligado a millones de familias a salir  huyendo de sus países no solo para buscar mejores condiciones de vida sino con el único fin de sobrevivir. Hay quienes aseguran que es urgente buscar acuerdos mundiales que permitan mejorar las condiciones de vida de los países más pobres, no solo para mantener el orden mundial, sino también para que los países desarrollados sigan siendo viables.

Con el uso de la fuerza es difícil  frenar la migración. Y México se ve obligado a llevar a cabo acciones para frenar a los migrantes centroamericanos, cuando tiene mucho trabajo con los mexicanos que diariamente intentan cruzar la frontera norte. Pero ni cómo ponerse al brinco.