José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 10 de junio.- De enero de 2018 a mayo de este año, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ha recibido mil  441 quejas en contra de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Michoacán y en contra de la Procuraduría estatal, ahora denominada Fiscalía General del Estado sobre todo por el uso de la fuerza pública, detenciones ilegales y sin órdenes de aprehensión, lesiones, entre otras.

La SSP recibió el año pasado 714 quejas, mientras que la ahora Fiscalía General del Estado fueron 420, el resto fue en contra de autoridades municipales.

De las quejas derivaron 30 recomendaciones para la SSP, de las cuales 27 se han hecho llegar a la Procuraduría estatal correspondientes a 2018,  sin embargo, la mayoría de las recomendaciones se han recibido y dado respuesta en este año.

En tanto, las denuncias contra elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se atienden en oficinas especiales. No obstante, las acusaciones a militares y policías federales disminuyeron  en más de 80 por ciento en los últimos cuatro años.

La Secretaría de Seguridad Pública  estatal sigue ubicándose en primer lugar en recibir el mayor número de quejas ante la CEDH por detenciones ilegales, extorsiones y abuso de autoridad, prueba de ellos es que de enero y febrero de este año se han recibido 90 quejas.

Asimismo, El año anterior, el organismo defensor de derechos fundamentales recibió unas 420 quejas en contra de cuerpos de seguridad municipal, sobre todo por exceso del uso de la fuerza pública, detenciones ilegales y abuso de autoridad.

Hay varios casos sobre  las recomendaciones emitidas por la CEDH, como  la número 001/2018, dirigida al entonces titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado, José Martín Godoy Castro, actualmente titular de la SSP en Michoacán.

En Apatzingán, una señora embarazada fue víctima de un grupo de policías ministeriales que entraron a su domicilio, sin llevar orden de cateo ni de detención,  se la llevaron a la fuerza sin respetar que su estado de salud era delicado, ni la presencia de menores de edad.

“Estaba en mi domicilio  cuando en eso llegaron seis camionetas de la policía ministerial. Rodearon mi casa, y sin ninguna orden se brincaron la barda perimetral. Entraron y le apuntaron a mi mamá con sus armas: Le dijeron que en la casa había un secuestrado y los que entraron por otra parte de la casa, le cerrajearon el arma a mi hermano y a él le preguntaron si en el domicilio había armas.

“Me encontraba en ese momento en mi cuarto en reposo ya que estoy embarazada y tengo amenaza de aborto. Escuché los ladridos de los perros, me asomé por la ventana y vi a mi hija  de ocho años que estaba llorando cuando vio a los policías armados…Me jalonearon y me llevaron detenida. En el camino me iban diciendo de cosas, que yo era una delincuente que andaba despojando inmuebles. A pesar de que me sentía mal me trasladaron al centro preventivo de Apatzingán, horas después mi esposo pagó la fianza y pude salir libre, sin haber cometido delito alguno”.

Son muchos casos, a otros les fabricaron delitos, o fueron “levantados” nada más porque  caminaban por alguna calle; en muchos casos hubo exceso de fuerza pública o entraron a sus hogares sin órdenes de detención.