Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 7 de junio, 2019.- La relación de México con Estados Unidos históricamente ha sido complicada, de ahí la frase que se le adjudica a Porfirio Díaz: “Tan lejos de Dios y tan cerca de Estado Unidos”. Durante más de un siglo ha prevalecido la desconfianza, incomprensión e intereses totalmente distintos entre una potencia económica-militar y un país que durante décadas ha sido dependiente, bajo la promesa de desarrollo de gobiernos nacionales serviles y con una población mayoritaria empobrecida.

Entre tanto altibajo, arribó al poder del vecino país un magnate que todo lo mide con el signo de dólares, soberbio, que desprecia a sus vecinos del sur al más no poder, mostrando siempre una posición ventajosa en todo lo que tiene que ver con comercio y migración. Es obvio que por su gusto nos haría desaparecer del mapa. Donald Trump ha olvidado protocolos y todo sesgo de diplomacia, para demostrar con la amenaza constante y buscando siempre pegarnos donde más nos duele.

La respuesta del presidente de México fue  de paz y amor. “No queremos entrar en pleitos”, pero dijo no entender  del porqué  mezclar comercio con migración. En la conferencia matutina  de este viernes recordó que el problema migratorio, sobre todo el centroamericano, particularmente el de Honduras, de miles de personas, entre ellos  muchos niños que viajan solos, se debe a que están huyendo de la pobreza y de la violencia.

Comentó que en las próximas semanas  utilizarán a elementos de la Guardia Nacional para acompañar a los migrantes deportados hasta los límites con la frontera para evitar sean víctimas de delincuentes. Se buscará respetar los derechos humanos pero sobre todo, junto con los gobiernos centroamericanos buscarán impulsar  acciones para el desarrollo, “debemos atacar el fondo y no las consecuencias del problema”.

Este sábado en Baja California habrá una manifestación de diferentes sectores sociales del país, para convocar a la unidad, y pedir al gobierno estadunidense respeto y apoyo para resolver el problema migratorio de fondo, porque no es aplicando medidas represivas a personas que están huyendo por necesidad y piden asilo de los gobiernos de México y Estados Unidos.

El próximo lunes se vence la fecha para que Estados Unidos comience a cobrar cinco por ciento más por los aranceles en caso de que México no cambie su política migratoria con los países centroamericanos. Además Trum no quita el dedo del renglón con el asunto del muro fronterizo.

Es cierto siempre ha sido complicada la relación como Estados Unidos, pero Trump es otra cosa, y no entendemos como pudo llegar al poder con el apoyo de los estadunidenses, que en su mayoría son gente de bien.