José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 29 de marzo, 2020.-Hace apenas unos días se cumplieron 26 años de la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta, y evidentemente es un caso que nunca podrá ser aclarado, porque como dicen muchos periodistas e investigadores se trató de un crimen de Estado. El pueblo de México ya dio su veredicto.

Más allá del crimen, sin duda fue un hombre que fue valorado ampliamente después de su muerte, incluso podríamos sostener que el PRI no se cansó de explotarlo políticamente, al grado que lo convirtieron en mito, hasta la caída del partido tricolor.

El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó a comentar que cenó con el entonces candidato presidencial del PRI, dos días antes de que lo asesinaran. Dijo que el 21 de marzo de 1994 cenó en casa de una amiga en común, Clara Jusidman. “Él, al día siguiente salió a una gira. Estuvo en Sinaloa, Baja California Sur y el 23 en Tijuana”.

Obrador dijo que es un caso que no debe olvidarse, “y tiene que seguirse preguntando qué pasó realmente… contestar sobre este crimen”, del que todos sabemos, no quedó vivo un solo testigo, solo el asesino Mario Aburto, del que también hay algunas pruebas que sostienen que él no fue el autor material.

A Michoacán vino como dirigente del PRI, y unos días antes de su muerte estuvo en Tzintzuntzan, donde por cierto debido a la oscuridad estuvo a punto de caerse. Sin duda era un político carismático, tal vez muy lejano a lo que muchos priistas han idealizado, pero finalmente, dicen, Luis Donaldo trató de deslindarse del poder en turno.

Fue en ese tiempo cuando se comenzó a descomponer drásticamente el partido hegemónico, y cuando el crimen organizado comenzó a tomar vuelo. Finalmente, fue un golpe muy duro para la sociedad en general, porque con el homicidio de Colosio comenzaron a morir muchas cosas de bien. Pero el pasado 23 de marzo, ya no fue como en otros años, prácticamente la ceremonia luctuosa pasó casi desapercibida.