Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 14 de mayo, 2021.- El pasado 11 de mayo recibí un mensaje a mi WhatsApp que me recordaba que el compañero Fabricio Gómez Souza falleció el 10 de mayo de 2013 en esta ciudad de Morelia, lo que me trajo el grato recuerdo de ese gran maestro y camarada, auténtico militante de la izquierda socialista y comunista de México; a sabiendas de su sólida formación marxista, me preguntaba ¿cuál sería su posición política en estos tiempos de la 4t?, y por consecuencia ¿cuál debería ser la de los socialistas en las elecciones de 2021?.  

Para quienes iniciaron sus militancias políticas en las organizaciones populares y partidos de la izquierda socialista y comunista antes de la década de los 70´s, como la Fabricio, y para quienes la iniciamos algunos años más recientes, durante décadas mantuvimos la visión y con mayor fuerza a partir del Salinato en las elecciones presidenciales de 1988, que muy seguramente no nos tacaría ver la llegada de una fuerza política diferente al PRI y al PAN.  

Por esa razón el triunfo electoral de MORENA en el 2018, constituyó el evento político más importante de nuestra historia electoral, al mismo tiempo comprendimos que si bien era cierto que no llegaba una fuerza de izquierda socialista, es decir, anticapitalista, si dimensionamos y valoramos en todo lo que vale la llegada a la presidencia de la República de Andrés Manuel López Obrador.  

Sin duda la llegada de López Obrador a la presidencia de la República, reactivó en las izquierdas socialistas, fuerzas democráticas y progresistas, la esperanza y posibilidad de llevar a la práctica muchos proyectos sociales y políticos por años y décadas acariciados, como la educación popular, los presupuestos participativos, el fortalecimiento de las  organizaciones populares democráticas y el desarrollo  de un conjunto de políticas públicas de la planeación participativa y la construcción una ciudadanía consciente.  

Sin embargo, con el paso del tiempo prácticamente ya en la mitad del periodo gubernamental de la 4t, por diversas razones se han empezado a desvanecer y constatar las serias dificultades que hay para llevar a la práctica los proyectos de una visión democrática en la perspectiva de la construcción de poder popular; los obstáculos son de la mayor diversidad, por el franco y cotidiano embate de la derecha opositora a la 4t, y por los errores propios y falta de una visión de más largo alcance político de MORENA, eso es justo lo que está en juego en las presentes elecciones y en la jornada del 6 de junio.  

Hoy ciertamente los análisis sociopolíticos nos obligan a hablar de “las izquierdas”, han surgido al calor de las nuevas circunstancias de la lucha de clases, las más varias formas y expresiones de lo que en conjunto podemos reconocer como la izquierda social y política de nuestro país.  

Por ejemplo, MORENA se reivindica de izquierda en sus documentos básicos, por consecuencia el gobierno de la 4t también lo es, sin embargo, es difícil caracterizar ¿qué tipo de izquierda son?, porque en su seno confluyen diversas ideologías y prácticas políticas, sostienen visiones de un capitalismo humanista, honesto, democrático y de una distribución de la riqueza social más equitativa y justa, para nada plantean las visiones de una sociedad socialista y menos comunista.  

Lo anterior de alguna manera explica el por qué no hay servidores públicos en el equipo central de gobierno nacional, de viejos militantes de la izquierda socialista, con experiencia en la función pública, el más visible y en un segundo o tercer plano es el de Alejandro Encinas que depende la Secretaría de Gobernación.  

El gobierno de la 4t, en algunos temas es claramente de izquierda social, como la política del “por el bien de todos, primero los pobres”, el apoyo a la tercera edad, las becas a jóvenes construyendo el futuro, sembrando vida entre otros programas federales.  

En otras políticas públicas, son claramente capitalistas como los megaproyectos con la posición respecto al tema de energías limpias y la falta de consenso y respeto a las opiniones y propuestas de las comunidades indígenas en relación a la intervención y deterioro ambiental de sus territorios por donde pasará el Tren Maya y otros megaproyectos en el país.  

Hay otras temáticas que son a todas luces conservadoras, como lo relativo al aborto, a los matrimonios igualitarios, con todo lo que tenga que ver con la diversidad sexual, la igualdad sustantiva y el distanciamiento del laicismo de la figura presidencial.  

En otros temas lo que se puede decir es que no son parte de la agenda política de la 4t, como el fortalecimiento y desarrollo de los gobiernos locales, municipales, alcaldías y comunitarios desde lo local y no sólo desde lo federal; la falta de apoyos a las verdaderas y auténticas  organizaciones de la sociedad civil; la falta de una práctica de un federalismo democrático, descentralizador y de mayor relación y coordinación del gobierno federal con los otros órdenes de gobierno y poderes del Estado Mexicano, en fin son algunos y temas, pero no son los únicos.  

Es un hecho que los socialistas nos hemos visto en la necesidad de desechar muchas visiones, concepciones que sostuvimos por décadas, simplemente por no tener una viabilidad política en los nuevos tiempos; la actualización ha sido un gran imperativo, por suerte he podido constatar que muchos compañeros y compañeras de la vieja izquierda socialista, coincidimos y apoyamos los trabajos de la 4t, desde una visión, crítica, propositiva y leal, no somos morenistas o lópezobradoristas, pero sí estamos comprometidos con la 4t, en esa lógica reconocemos y valoramos la importancia estratégica de MORENA, AMLO y la 4t, porque definitivamente son parte de la lucha y ruta histórica del pueblo de México por su democratización, desarrollo y liberación, a eso en términos generales le llamamos el socialismo del siglo XXI.