Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 8 de marzo, 2019.- Desde el saber popular se dice que los polos opuestos se tocan. Puntos de vista que de tanto alejarse terminan por ser los mismos. Veamos un caso para poder ilustrar esta cuestión, con lo que ha sucedido con la mujer aun mediáticamente de moda de pueblos originarios: Yalitza Aparicio.

A partir del tema de la cancelación de recursos al programa estancias infantiles por parte del Gobierno Federal, se han señalado diferentes maneras de darle respuesta a las posibles consecuencias negativas que atraería dicho recorte. Este fue el contexto de las expresiones polémicas del delegado de Morena del gobierno en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón Guevara, quien afirmó que las “Yalitzas” pueden funcionar para cuidar niños para así desplazar el empleo de las estancias infantiles. Lo que levantó una polémica por dicha aseveración.

En contraparte, durante la semana se dio a conocer que este mismo viernes, Yalitza Aparicio hablará entorno a la condición de las trabajadoras del hogar, en una conferencia con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza. Acto que muestra su reconocimiento de mujer pública y su alcance mediático.

Sin embargo, tanto las expresiones rudimentaria del delegado Huerta, que rayan en la discriminación, como el reconocimiento internacional de la OIT, son totalmente equivocas y llegan a ser situaciones semejantes.

Pues si bien al primero se le cuestionó que usará el término en plural de “Yalitzas” para ocuparla como referencia a las empleadas domésticas. Para así imponer una construcción identitaria que no es, pues confunde su papel en la película Roma con su identidad, con su ser. Lo que a todas luces es una desproporción.

Lo mismo sucede con el susodicho reconocimiento que se le dará en Ginebra Suiza. Pues Yalitza Aparicio es invitada para hablar como representante de las mujeres que su fuente de trabajo es el doméstico siendo ella educadora y actriz.  Por lo que uno se puede preguntar: ¿Por qué no invitar a una mujer que haya sufrido en carne propia la experiencia del trabajo explotador doméstico? ¿Por qué invitar a quien actuó o simuló en una película el papel de una mujer con tal actividad pero que no tiene dicha experiencia?

Quizás porque lo único que interesa en México y en Suiza es la mera simulación.