Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 27 de mayo. 2019.-En los últimos cinco días han ocurrido tres acontecimientos que colocan a Michoacán  como un estado vulnerable en materia de seguridad: el 22 de mayo un grupo delictivo emboscó y asesinó a 10 individuos presuntamente integrantes de una célula criminal antagónica.

El pasado, domingo 26 de mayo durante la madrugada,  en la ciudad de Zamora un convoy de unas 30 camionetas,  con las siglas CJNG agredieron a varias patrullas municipales, dejando un saldo de cuatro uniformados muertos y nueve lesionados.

Y el mismo domingo en la tarde, un grupo de “ciudadanos” del municipio de La Huacana desarmaron y retuvieron durante una hora a una partida militar, luego de que enfrentaron a balazos con un grupo armado en la pequeña localidad de San Pedro Jorullo, y de haber decomisado varias armas largas, entre ellas un fusil Barret.

Los inconformes pidieron les devolvieran las armas: “somos del pueblo, no somos gente armada”. Los civiles aseguraron ser parte de un grupo de autodefensas y que utilizan las armas para defenderse del narcotráfico.

Los elementos  de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fueron despojados de teléfonos celulares, radios de comunicación y de sus armas de fuego.  En uno de los videos difundido por las redes sociales se escucha cuando uno de los soldados se comunica con su mando y le dice que los pobladores exigen que le sean regresadas sus armas, incluido el fusil Barret, y la camioneta decomisada. “Queremos todas las armas; me las mandes en un carro particular a La Huacana. Somos el pueblo, no somos gente armada y estamos esperando las armas”.

En los tres casos los protagonistas principales son integrantes de grupos delictivos: unos matan a sus adversarios; otros aparecen en una ciudad con decenas de camionetas y fuertemente armados para  agredir a las instituciones, es decir al Estado.

Y en el tercer caso, los supuestos ciudadanos  agreden la más alta institución de seguridad que es el Ejército mexicano, porque exigen devolución de armas cuando se ha cometido un ilícito, argumentando que son autodefensas, pero no gente armada. Es cierto, los grupos delictivos están alcanzando el estrellato.