Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 17 de mayo, 2019.-La clase empresarial, la de los grandes privilegios, está molesta con el rumbo económico que está tomando México bajo el timonel de Andrés Manuel López Obrador. “El gobierno no sabe cómo conducir el cambio”, afirmó Carlos Slim, presidente honorario del Grupo Carso, y uno de los hombres más ricos del mundo.

Tienen razón en estar molestos, porque a pesar de la riqueza acumulada un buen número de grandes empresarios estaban acostumbrados a realizar negocios con el dinero del pueblo mexicano, que no se les olvide que pretendían construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México con financiamiento de la afores.

Los inversionistas más importantes poseen miles de millones de pesos para invertir en México, pero no lo hacen y buena parte de su fortuna la tienen invertida en otras partes del mundo, y aunque las ubres de las vacas están secas en nuestro país, quieren seguir sacando más provecho.

El gobierno de López Obrador pretende construir el cambio apoyando a los grupos más vulnerables. ¿Cuál es la diferencia? Que con el dinero que gastaban los gobiernos neoliberales en gastos personales, viajes, aviones,  sueldos abultados, y apoyos cuantiosos a los grandes capitales para que invirtieran en proyectos de minería, energía, comunicaciones, grandes obras, entre otros cuantiosos negocios.

Slim comentó en la Reunión Plenaria de Montevideo (Uruaguay) que “si hubiera un Plan Nacional de Desarrollo con política de Estado clara, habría una consistencia, refirió, al tiempo que puso por ejemplo a México: Crecimientos arriba de 6 por ciento anual se dieron en otro tiempo con un proyecto de industrialización de común acuerdo entre gobierno y empresarios”. (La Jornada)

Lo que no dijo es que los modelos neoliberales han concentrado la riqueza en una unas cuantas manos, mientras la mayoría de la población ha vivido en pobreza, bajo mentiras y engaños de los poderes político y económico.

No sabemos  de cuánto será el crecimiento económico en los próximos años, pero sí queda claro que a millones de familias les cambiará la vida, y a eso se le llama justicia social, aunque los grandes ricos se sigan quejando.