Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 17 de septiembre, 2020.- Cada año se festeja nuestra historia Patria, ahora en medio de la pandemia del COVID 19, conmemoramos las grandes batallas por la liberación del dominio español, al mismo tiempo reivindicamos el papel que desempeñaron cientos y miles de hombres y mujeres, caudillos e insurgentes que entregaron la vida por emancipar a nuestro pueblo, de manera destacada revaloramos al Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, al generalísimo Morelos y a la madre de la Patria, Leona Vicario.  

En pocos casos y de manera insuficiente se ha abordado el papel que jugaron los municipios en la lucha de independencia. El municipio mexicano como resultado de la conquista militar, política y religiosa de la Corona española, desde su surgimiento en 1519 hasta nuestros días, ha vivido en medio de una fuerte contradicción, por una parte, es la organización de gobierno más cercana a la gente y necesidades más sentidas, y por otra, es de los distintos órdenes de gobierno, el que menos tiene las condiciones para resolver esas necesidades.  

Desde que Hernán Cortés instalo el primer ayuntamiento en la Antigua Veracruz, se incrementó la instalación de nuevos gobiernos municipales camino a la Gran Tenochtitlan y posteriormente la ruta del oro, siempre fueron un instrumento de control y explotación de nuestros pueblos originarios y riquezas naturales. A finales de la colonia de los primeros años de la década de 1800, las limitadas facultades y atribuciones de los ayuntamientos, provocó crecientemente el  malestar de los criollos, que eran una clase privilegiada, quienes influenciados por las ideas de la Revolución Francesa, iniciaron las ideas de independentistas de  México.  

Sin embargo, fue precisamente en los ayuntamientos donde surgieron los primeros movimientos organizativos, en 1808 el Ayuntamiento de la Ciudad de México dio una importante batalla contra el autoritarismo español, entre otras acciones nombraron regidores honorarios, conforme al derecho conquistado desde 1794, facultad que por diversas razones políticas no podían ejercer.  

En ese contexto sobresalió la figura rebelde del Síndico de la Ciudad de México, el Lic. Francisco Primo de Verdad y Ramos, que el 19 de julio de ese año hablo por primera vez de los derechos de la nación y soberanía popular, afirmando, “La soberanía reside en la nación, representada por todo el reino y las clases que lo conforman y con más particularidad, en los tribunales superiores que lo gobiernan y administran justicia, y en los cuerpos que llevan la voz pública, los cuales la conservarán intacta y sostendrán con energía”, este posicionamiento y reclamo tan valiente y enérgico, le costó la vida a Primo de Verdad.  

De 1808 a 1810 la situación de los municipios era extremadamente limitada y acotada su libertad municipal, durante esos años no hubo texto legislativo, ni medida política alguna que remediara sus graves carencias. No en vano uno de los puntos principales del movimiento de independencia, fue la demanda de las comunidades por contar con facultades propias de organización social, política y económica desde lo local.  

Las ideas libertarias de Primo de Verdad fueron secundadas por Miguel Hidalgo y José María Morelos; Hidalgo decía: “Ni la raza, ni el pensamiento o la riqueza son condiciones para justificar la esclavitud y los privilegios” y Morelos afirmaba: “La soberanía de la Nación está por encima del individuo más conspicuo” y “El gobierno dimana del pueblo y se sostiene por el pueblo”. De esta manera podemos asegurar que nuestro concepto de Soberanía Nacional tiene sus bases en Primo de Verdad, se hizo liberal con Hidalgo y con Morelos adquirió su contenido social.  

Fue en 1809 cuando surgió la “Conspiración de Valladolid”, por un grupo mexicanos dispuestos a alcanzar la independencia de la Nueva España,  conspiración que fue descubierta y motivo de la encarcelación de sus participantes, por esta razón se afirma que Morelia es la cuna ideológica de la independencia.  

El 14 de septiembre de 1813, Morelos dio a conocer los Sentimientos de la Nación donde sentaba las bases de la nueva constitución del país, un año más tarde, esos ideales quedaron plasmados en el decreto constitucional para la libertad de la América Mexicana, conocido como la Constitución de Apatzingán el 22 de octubre de 1814, importante y trascendente documento para la vida constitucional del país, que sin embargo conservo intacto el régimen municipal predominante.  

Consumada la Independencia en 1821, el Congreso Constituyente por decreto del 26 de febrero de 1822, confirmo su carácter interino y obligó a todas las autoridades civiles y militares a jurar sujeción a las Bases Constitucionales, sin modificar la estructura y condiciones del Municipio. Esa fue la situación que padecían los gobiernos municipales y el papel que desempeñaron durante la lucha de Independencia y Primera Transformación de la República.