Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 9 de agosto, 2019.- Lo ocurrido ayer en Uruapan, donde 19 personas fueron asesinadas, ofrece varias lecturas. Como lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre todo “por la forma como se realizaron estos crímenes”.

¿Cómo nos ven en el mundo? Seguramente como una nación que vive en la barbarie. El hecho de colgar a nueve personas de un puente vehicular y tres más fragmentarlas para dejarlas debajo de otro puente peatonal, dice mucho.

Es obvio que no fue suficiente con torturar y balear a las víctimas, sino crear una crisis en el sistema de seguridad y terror entre la ciudadanía. La lucha por el control de drogas ha causado más daños que ningún otro problema. Hablar de más de 250 mil muertes en México, en poco más de 12 años es simplemente fuera de toda lógica, ni siquiera esto ocurre en una guerra regional de la zona árabe o de un país africano.

Un estado como Michoacán que está intentando recuperar la actividad turística, este tipo de actos violentos representa una grave afectación económica. Pero sobre todo, la pérdida de miles de vidas que suman al menos 20 mil en la última docena de años. Sin contar los miles de adolescentes y jóvenes que son envenenados con estupefacientes, y qué decir de las familias que se desintegran o entran en crisis cuando un joven entra primero en el consumo de drogas y luego se involucra en actividades ilícitas.

En Guanajuato fueron detenidos 14 presuntos sujetos que probablemente estuvieron involucrados en lo sucedido en Uruapan, dos de ellos de 16 años de edad, así lo informó el secretario de Seguridad Pública del país, Alfonso Durazo. Se habla de un grupo delictivo de Jalisco y otro de Michoacán, los que se están disputando las plazas.

Faltan muchos hechos por aclarar, pero nuevamente Michoacán es el centro de atracción por algún hecho violento. Finalmente fue aquí en Michoacán donde el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico el 3 de enero de 2007, en la 43 Zona Militar de Apatzingán.

Es cierto, falta una mejor estrategia para combatir la delincuencia. Se ha destinado mucho dinero y son pocos los resultados. Parece ser que lo ocurrido en Uruapan es un llamado de atención, no para la ciudadanía, sino para las autoridades.