Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 29 de agosto, 2019.- En los últimos días ha sido tema de debate la libertad de expresión en México, a partir de la salida del periodista Carlos Loret de Mola de Televisa, y de la propuesta del diputado del Partido del Trabajo, Óscar González Yañez, de regular a la prensa.

Sobre el primer caso, numerosas voces han asegurado que Loret fue despedido de la empresa en la que trabajó durante 18 años, a solicitud del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

No es imposible que tal hecho haya ocurrido, sin embargo, si ese fuera el caso, la más culpable sería la empresa, porque si ésta fuera objetiva y congruente, se negaría a toda costa a despedir a uno de sus mejores elementos, con el riesgo incluso de exhibir públicamente a quien hubiera hecho tal petición.

Por otra parte, el propio Presidente se ha referido a la importancia que han adquirido las que él mismo llama “benditas redes sociales” por encima de los medios tradicionales; de modo que debería estar conciente que quitar de la televisión a un periodista incómodo no será garantía de callarlo por completo, como ya se ha visto en este caso.

En lo que se refiere al diputado del PT, es absolutamente descabellada su idea de querer regular a la prensa  “para evitar que se convierta en una herramienta de la derecha en las elecciones del 2021 y 2024”; tal posición es anacrónica, ridícula e innecesaria.

A partir de estos acontecimientos muchos han salido a declarar su respeto a la libertad de expresión, desde el propio Presidente; sin embargo, la principal responsabilidad de hacerla cumplir está en los propios medios y sus periodistas. La congruencia es la clave.