Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 18 de octubre, 2019.- La detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, provocó una ola de violencia nunca antes vista en Culiacán y en el país: balaceras en distintos puntos de la ciudad, la fuga del penal estatal de Aguaruto de al menos 27 reos vinculados al cártel de Sinaloa, bloqueos carreteros, quema de camiones y lugares sitiados.

Las autoridades reportaron que los hechos de violencia comenzaron tras la detención de cuatro personas, entre ellas Ovidio Guzmán, alrededor de las tres de la tarde de este 17 de octubre. Sin embargo, las autoridades locales reportaron que fue alrededor de las 13 horas cuando se registró la primera balacera entre elementos de la Guardia Nacional y un grupo de la delincuencia organizada, a sólo unos metros de la Fiscalía General del estado.

Fue alrededor de las 17 horas de Culiacán que se dio a conocer que un grupo fuertemente armado había irrumpido en las inmediaciones del Centro Penitenciario de Aguaruto para liberar al menos a 27 reos. Se dio a conocer que en este acto resultaron muertos dos guardias de seguridad

Las autoridades manifestaron que se le dejó en libertad para evitar más violencia en la capital sinaloense, además de preservar la vida de los integrantes de las fuerzas armadas se buscó recuperar la calma en esa localidad.

Con la torpeza que lo caracteriza, el ex presidente Vicente Fox escribió ayer en su cuenta de Twitter: “Se les avisa que por decreto presidencial a todos los criminales que están soltando balazos y sobrepasando a la autoridad en Culiacán que se les va a acusar con sus mamás y abuelitas para que dejen de asustar al pueblo, que vive feliz, feliz, feliz”.

¿Se le olvidó a Fox que fue su gobierno el que dejó escapar por primera vez al Chapo Guzmán, y después en la administración de Enrique Peña Nieto volvió a ocurrir algo similar? No hay memoria, pero fue en las tres últimas administraciones  -dos panistas y una priista—cuando más se fortaleció la delincuencia organizada, a pesar de más de 200 mil homicidios.

El problema de la inseguridad y la violencia no se resolverá ni en una  o dos administraciones,  si se trabaja con honestidad se tardará aproximadamente  unos tres lustros; pero sino la situación será más grave. Las administraciones anteriores hicieron todo para aumentar el poder del crimen organizado; sobre todo porque altos, medianos y pequeñas esferas del poder estuvieron involucradas con la delincuencia. Es imposible en unos meses recuperar el deteriorado tejido social. Lo que hizo el gobierno al liberar al hijo de El Chapo fue lo correcto, porque la mafia controla todo el poder público de Sinaloa.