Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 7 de julio, 2019.- Hace poco más de 25 años que varios pueblos originarios de Chiapas  se levantaron con precarias armas, incluyendo rifles de madera, en contra de las injusticias ancestrales. El movimiento lo encabezó más que un guerrillero, un hombre de letras, que hizo de la palabra su principal instrumento de lucha.

El entonces Subcomandante Marcos encabezó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en una enorme escenificación, junto con el  comisionado Manuel Camacho Solís, que buscaba más que  pacificar Chiapas, ser candidato presidencial. EL lugar de los encuentros y declaraciones fue la Catedral de San Cristóbal de las Casas.

Lo más cruel de esa realidad fueron los muertos que hubo a principios de enero de 1994 cuando el EZLN declaró la guerra al gobierno de México. También era de verdad la miseria, el despojo  y el olvido en la que se había vivido en las regiones tzetzal, tzotzil, lacandona y  tojolabal, principalmente.

Marcos tuvo, la habilidad de ganar la guerra mediática. Ante gobernó de simulación, desde entonces ha mejorado muy poco la calidad de vida de  pueblos como Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano, San Juan Chamula, San Cristóbal, Guadalupe Tepeyac, entre otros. Habría que aclarar también que este movimiento indígena también ha aislado a estos pueblos que a veces se niegan a ciertas transformaciones que podrían beneficiarlos.

Este sábado, el presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo en Las Margaritas y en Guadalupe Tepeyac, donde pidió al EZLN  dejar de pelear y trabajar en unidad. “Podemos tener diferencias, pero respetamos mucho ese movimiento, mi recomendación fraterna, respetuosa, es que no nos peleemos, que ya basta de divisiones, que necesitamos unirnos todos”.

Dijo que hay sectores sociales que antes no protestaban cuando se robaban el dinero del pueblo, “ahora ya protestan en contra de nosotros. Si nosotros somos del pueblo, si nosotros surgimos del pueblo, si nosotros no somos rateros; que vayan a protestar y que vayan a reclamarle a los que se dedicaban a saquear, no a nosotros”.

Obrador ofreció acabar con el cementerio de obras de salud que heredó. Recordó que estuvo en  la zona zapatista por primera vez hace 25 años, cuando inició el movimiento armado y que trabajo seis años en la zona indígena de Tabasco.

Dijo que se modernizará la carretera de Palenque a San Cristóbal de Las Casas, lo que fue muy celebrado.Pero sobre todo,sin decirlo abiertamente,se refirió a la construcción del Tren Maya, obra a la que se ha opuesto el subcomandante Marcos, ahora llamado Subcomandante Galeano.

El pasado  2 de enero, un día después de la celebración del 25 aniversario del surgimiento del movimiento zapatista en la que Marcos se pronunció en contra de la construcción del Tren Maya, López Obrador  afirmó que el proyecto es sustentable y que las poblaciones más pobres del sureste del país serán las primeras en ser atendidas por los programas de salud y empleos.

Los mexicanos hemos sido testigos en reiteradas ocasiones de cómo algunos pueblos tratan de impedir obras que en verdad los benefician, pero se entiende también la desconfianza  porque en varias ocasiones han sido engañados y despojados de sus recursos naturales.

En este caso,  por alguna razón Marcos nunca ha visto bien a Obrador, pero es claro que el radicalismo del EZLN no funciona, y es la primera vez que un presidente de la época actual pretende hacer algo verdaderamente a favor de esta región que ha estado aislada de todo lo que ha implicado el centro del poder.