Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 21 de noviembre, 2019.-Desde hace meses hemos visto al presidente Andrés Manuel López Obrador ofrecer, en sus conferencias de prensa mañaneras, una serie de clases de historia nacional y universal que seguramente le ha ganado un mayor número de simpatizantes, incluyendo a representantes de medios informativos, aunque también para quienes no les simpatiza es un elemento más para denostarlo.

Hemos observado  que el mandatario federal privilegia la comunicación directa, lo que significa que  trata de convencer a sus receptores de lo que dice está bien sustentada en la historia. Por algo el 80 por ciento de los mexicanos votaron por él. Sin embargo, es perceptible que los grupos políticos adversarios que lo detestan, están haciendo todo lo posible por denigrarlo y hacerlo quedar mal, sobre todo, ante sus seguidores.

Parte de su rutina se basa en la lucha contra la corrupción; del ejemplo que ha tomado de Hidalgo, de Juárez, y de Lázaro Cárdenas del Río para la construcción de una nueva etapa de la historia que ha llamado la Cuarta Transformación.

No se necesita de mucho para entender que su lucha es franca y abierta contra los conservadores, quienes históricamente privilegiaron a una minoría rapaz. Su lucha es a favor de los desposeídos, de los que nunca han tenido casi nada. A eso muchos le llaman izquierdista. En los hechos eso  de izquierda ya no existe, pero es un buen pretexto para atacar y buscar siempre derrocar a gente como Nicolás Maduro, Evo Morales y López Obrador.

En el festejo de la Revolución Mexicana celebrado en el Zócalos de la Ciudad de México, Obrador ofreció otra clase de historia. Hubo una representación con personajes como Zapata, Villa, Carranza, entre otros que han sido parte de nosotros, casi siempre de manera demagógica, pero esta vez  se dejó muy claro que la lucha de los mexicanos ha sido en contra de los conservadores, y póngale el nombre que usted guste.

Seguramente Obrador se está echando más alacranes encima, en el sentido figurado, pero lo cierto es que políticamente no es muy conveniente porque le está echando más leña al fogón, y la respuesta no se deja esperar cuando hay una campaña permanente en su contra. A la fecha, todos los ataques no han tenido mayores efectos, pero la brecha es cada vez más amplia entre liberales y conservadores.