Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 8 de julio, 2020.- Hay actores políticos y sociales, de México y del país del norte, que están en contra de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos; la razón principal es porque el presidente Donald Trump se ha caracterizado por su actitud homofóbica, racista y antiinmigrante.

A simple vista pareciera que tienen razón, pero no es así. La diplomacia es una herramienta que sirve para evitar confrontación y lograr acuerdos en común que permitan una convivencia sana entre las naciones, a pesar de las diferencias.

El presidente Obrador ha dejado en claro cuál es su posición política al exterior. Lo primero es el respeto a las naciones a su libre autodeterminación, de ahí que hay relaciones diplomáticas con el gobierno venezolano, cuando gobiernos títeres de América Latina han roto relaciones con el país hermano.

Ha habido una actitud digna ante el país más poderoso del planeta, y su visita se debe, principalmente, a la puesta en marcha, oficialmente, del tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

No es cualquier cosa, la economía nacional depende en buena parte de sus relaciones comerciales, y el socio principal es Estados Unidos. No hay que olvidar que el gobierno mexicano se vio presionado para ayudar al gobierno estadunidense a frenar la migración proveniente de Centroamérica, principalmente.

La construcción del muro fronterizo la viene ejecutando el gobierno norteamericano, y sin duda tiene razón el presidente Trump que los mexicanos pagarán por esa obra, porque hay muchas formas de cobrar. También sabemos de la deportación masiva de migrantes mexicanos y del trato humillante.

Debe quedar en claro que el tratado comercial es muy importante, lo mismo que mantener una relación sana, lo más posible, con el gobierno de Estados Unidos, y con su Presidente que no se ha caracterizado por su diplomacia.

La visita de trabajo oficial que comienza hoy el presidente Obrador consiste en una reunión privada entre los dos mandatarios, un encuentro con sus respectivos equipos y culmina con una cena con empresarios de ambos países.

Es muy entendible la posición del Presidente mexicano, pero sus adversarios políticos no desaprovechan cualquier oportunidad para atacarlo, lo que es también entendible, sabemos que no fue poco lo que perdieron.