Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 22 de octubre, 2019.- Al inicio de la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador dijimos que el problema de la inseguridad y violencia no acabarán en el corto tiempo, por la sencilla razón   de que hubo décadas de errores gubernamentales que ahondaron con la desigualdad y descomposición social, de manera abierta o velada protegieron o promovieron  actividades ilícitas.

Lo dijo  con exactitud Obrador: “si no se atienden las causas jamás se acabará con el problema”. Son aproximadamente siete meses de que  se puso en marcha la nueva estrategia de seguridad, y hemos observado hechos violentos de grandes magnitudes como lo ocurrido en Uruapan, Aguililla, Tepalcatepec y Culiacán, Sinaloa.

En enero de este 2019 se contaron 2 mil 800 homicidios dolosos en todo el  país, en Michoacán fueron 119. De febrero a setiembre, en todo México iban más de 22 mil asesinatos, y en Michoacán sumaban más de mil 500.

A pesar de la crisis de seguridad, lo gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto siguieron la misma estrategia de combate a la delincuencia, lo que dejó un saldo de al menos de 300 mil muertos.

En estos 18 años quedó en claro que el quehacer político era para facilitar los grandes negocios, a costa de una creciente desigualdad social.

No se necesita ser muy brillante para entender lo que ha ocurrido en México en las últimas décadas, donde la corrupción ha sido el principal lubricante del sistema. Se han creado enormes fortunas ni siquiera imaginables, porque todo ese dinero se encuentra en países donde hay secreto bancario.

El problema de la inseguridad y violencia continuarán durante muchos años más, sobre todo porque los grupos económicamente poderosos pretenden convencernos que anteriormente estábamos mejor con  políticos saqueadores.  No será fácil recuperar el tejido social; el compromiso verdadero de los cuerpos de seguridad y sus mandos, pero sobre todo echar abajo el enorme negocio que representa el crimen organizado, tomando en cuenta que en el vecino país del norte se encuentra un enorme mercado, y un abastecedor relativamente sencillo de armas de alto poder. En verdad que no será nada sencillo, sobre todo cuando arte de los grupos de poder económico pretenden retornar a ese sistema de corrupción que tanto daño le ha hecho a México.