José K/Noticas y Debate M3

Morelia, Mich., 23 de septiembre, 2019.- No logro entender eso de las marchas por la paz. Menos que una autoridad, como lo es un alcalde   participe en ella, porque se les olvida que son responsables de la seguridad  y no les queda vestirse de ciudadanos ofendidos.

¿A quién se dirigen esas marchas, a los gobiernos, a los criminales, a la sociedad en general? No lo sé, pero no veo mucho sentido, sobre todo cuando el clero, los empresarios, los gobiernos, y la sociedad en general hemos abonado mucho al estado de cosas que estamos viviendo.

Cuando observamos en el cine y la televisión nos preguntamos ¿Por qué tanta violencia?  ¿No saben que la llamada pantalla chica  tiene más influencia, entre  niños y jóvenes, incluso que entre muchos adultos,  que las propias escuelas y que la Iglesia?

Sobra decir que la descomposición social ha alcanzado límites inimaginables, que así como persiste la violencia, en esa medida continúa la corrupción. Pareciera que quienes gobiernan  viven engañados en cuanto al conocimiento de la realidad social.

La delincuencia organizada ha ido tomando poder económico paralelamente a los gobiernos. Cobran protección, cuotas, extorsionan, asesinan y despojan. Tal y como lo han hecho algunos gobiernos. ¿No ha sido así?

No se observa cómo se frenará la violencia. Queda claro que no será suficiente con la Guardia Nacional. Estamos de acuerdo en que se tiene que comenzar por algo, pero tejido social se ha ido desbaratando. Sin duda en el gobierno federal y a las administraciones de algunas entidades tienen buenas intenciones, pero los embates de la delincuencia nos muestra que  son totalmente inmunes.

Tal vez sea cierto que los criminales se están matando entre ellos, pero lo que es más que evidente es que están dañando toda la estructura social,  y la influencia de sus acciones repercute en la vida política, económica y social del país. El problema es mucho más grave de los que pensábamos y más cuando buena parte de los enemigos están en casa.