Miss Edi Toriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 26 de febrero, 2020.- En la conferencia de prensa matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador  rechazó la aplicación de la pena de muerte como alternativa para disminuir la violencia y la inseguridad.  “No creo en la pena de muerte, estoy a favor de la paz y la justicia”.

Subrayó que no cree que tal medida sea una alternativa.  “Estoy convencido que el ser humano es bueno por naturaleza y que son las circunstancias las que llevan a algunos a tomar conductas antisociales. Los mexicanos somos buenos, no nacemos malos, son las circunstancias y lo tengo probado”, afirmó.

Lo que el Presidente no mencionó y que en todo caso habría que tomar en cuenta  es que existen errores y malas prácticas en los esquemas de investigación e impartición de justicia que hacen inviables tales propuestas, ya que se estarían cometiendo muchas injusticias y siempre quedan dudas de si las autoridades actuaron correctamente.

Se ha sabido de muchos casos de personas que se encuentran purgando penas por delitos que no cometieron, por confesiones arrancadas a base de tortura, pruebas fabricadas o simplemente estar en el lugar y en el momento equivocados.

Por mencionar sólo uno de ellos, en Michoacán se dio hace ya varios años el caso de dos amigos que se fueron de fiesta y uno de ellos desapareció; el otro fue acusado como presunto responsable de haberlo asesinado, de hecho, él mismo confesó haber dado muerte a su compañero por lo que fue enjuiciado y encarcelado; a los pocos años, el “muerto” apareció vivo y declaró que había decidido irse un tiempo a Estados Unidos. Entonces quedó en evidencia que la confesión de su amigo había sido bajo tortura.

Como este caso, hay miles, por lo que antes de endurecer los castigos al grado de quitar la vida a los delincuentes, es obvio que habría que empezar por mejorar la labor de los policías, las actividades de investigación, los métodos procesales, y sobre todo, erradicar la corrupción.