Antonio Tenorio Adame/Noticias y Debate M3

Puebla, 20 de diciembre, 2019.- A fines de este mes, se cumple medio milenio de que la Europa católica desembarcó en Cozumel. Se iniciaba la Conquista de América bajo el mando de Hernán Cortés con sus 11 naves, 518 infantes, 16 jinetes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros como auxiliares de tropa. Llevaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y cuatro falconetes. El poder de las armas pronto se vio fortalecido por las alianzas con pueblos indígenas que confrontaba a la Triple Alianza del Anáhuac. Unos indios lucharon por su sometimiento, aunque otros sucumbieron sin rendirse jamás. Los indios de las culturas primitivas fueron ya el sujeto histórico.

La América del Norte se comenzaría a poblar casi un siglo después con los peregrinos del My Flower cuya raíz religiosa era el calvinismo y el puritanismo formulados por la reforma religiosa.

Esta diferencia pronto arrojó políticas encontradas en el trato de la población aborigen, abriéndose una brecha para considerar a los indígenas como parte de la humanidad o excluirla por valorar que se trataba de pueblos primitivos que vivían en estado salvaje, por tanto no eran humanos, en consecuencia se propició su exterminio.

Es por eso que en los Estados Unidos floreció la exclusión y el exterminio de los indígenas hasta desembocar en la actitud de la “supremacía blanca”, un proceso encadenado al sistema de esclavitud cuyo surgimiento se propició por la agricultura de plantación con los comportamientos de discriminación y el racismo.

El problema de la exclusión de personas en razón de su identidad étnica, lingüística, piel, religión, etc., expresada en el racismo proveniente del proceso de poblamiento europeo en la América originaria, persiste aún transversalmente a 500 años de que diera inicio la conquista avasallando a los pueblos indígenas.

Mientras en México los indígenas recibieron trato de súbditos de la reina siendo sometidos por un sistema de castas pero protegidos por leyes del reino español con la forma de repúblicas de indios, posteriormente fueron afectados por el liberalismo positivista de la Ley Lerdo 1856, y reivindicas por la reforma agraria de la revolución mexicana. La población indígena sufre marginación social siendo afectada por la pobreza extrema.

En la Unión Americana los indígenas fueron exterminados victimas del prejuicio de la supremacía blanca, así como la población afroamericana fue sujeta de esclavitud, fenómeno que se extendió hasta afectarnos con el despojo de la mitad del territorio de México en 1848, además de continuar vivo el sentimiento de discriminación pese a la abolición de la esclavitud después de la Guerra civil entre el norte y sur estadounidense, no obstante este sentimiento supremacista blanco fue derrotado por la “insurgencia civil” del reverendo Luther King en los años sesenta.

Hoy la discriminación vuelve a escuchar el clamor del capataz de esclavos, en el sentimiento super racista de Donald Trump, quien desde la Casa Blanca incrimina a los migrantes y proclama la separación del continente, con la construcción de un muro.

América fue el regalo privilegiado otorgado a los europeos que huían de sus lugares sujetos a hambres, epidemias, guerras y sobrepoblación pobre que emigró al Mundo Nuevo, el humanismo europeo (Erasmo, Moro, Montaigne) lo estimaron como la Utopía de la humanidad, es un deber, un sueño por alcanzar.