Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 2 de agosto, 2019.- En octubre próximo se cumplen 45 años de la fundación de la Nueva Jerusalén, precisamente cuando Gabina Romero aseguró que se le había aparecido la Virgen del Rosario en el  lugar que ahora es conocido como La Ermita, donde el cura Nabor Cárdenas Mejorada  construyó una capilla y  fundó un pueblo con sus propias y estrictas reglas, en una especie de estado de excepción, donde no había más leyes que las dictadas por la virgencita a través de un cercano del patriarca conocido como  Bien Aventurado.

El 19 de febrero de 2008 se confirmó la muerte de Papá Nabor. Tenía 97 años. A través del miedo y la promesa de salvación, Papá Nabor tomó lo bienes y el fruto del trabajo de más de mil 400 familias. Fundó un seminario; con bardas aisló a toda la comunidad e impidió el paso de cualquier extraño sin su consentimiento.

Creó su propia arquitectura mística combinada con folclor popular y cada vez que sonaban las campanas de La Ermita, sus habitantes suspendían sus actividades para luego  hincarse y rezar. No había escuela, tampoco centro de salud, ni autoridad  alguna de gobierno.

En pequeño paraje de Puruarán, municipio de Turicato, se encuentra la Nueva Jerusalén, donde lo único que tienen en común sus habitantes es que todos son pobres. Desde  1992 el señor Agapito Gómez Aguilar fue designado por Nabor como vidente, es decir como la persona que se comunicaba y recibía las órdenes de  la virgen. De una manera chusca y por demás burda, los mensajes la virgen se los entregaba grabados en un casete.

Apoyado en un grupo de aproximadamente 40 sujetos, que se hacían llamar  Guardias de Jesús y María,  impusieron el miedo y el abuso. Reprimían, golpeaban y expulsaban a quienes no aceptaban “las órdenes” de la Virgen. Hubo violaciones y asesinatos.

La comunidad de la Nueva Jerusalén se dividió. Un grupo solicitó al gobierno de Michoacán se construyera una escuela, pero a los pocos meses de haberse levantado algunas aulas, fueron incendiadas por el grupo de Agapito, en julio de 2012. Hubo enfrentamientos y varios choques entre ambos grupos. Tras negociaciones, los seguidores de los fanáticos aceparon se construyera la escuela en las inmediaciones de la comunidad, del otro lado del arroyo.

Los habitantes de la Nueva Jerusalén siguen viviendo juntos, de un lado los disidentes, que siguen creyendo en la misma Virgen, pero ya no aceptan las reglas e imposiciones del grupo fanático. Y otros, son guiados por supuestos curas que formó el mismo Nabor. En tanto Agapito fue encarcelado en 1998 y un año después salió libre. Meses después murió de cáncer.

Según el libro La Virgen María en la Tierra, que editaron los sacerdotes de  La Ermita, encabezados por Papá Nabor, la señora Gabina Sánchez viuda de Romero, que después se convertiría en la primera vidente y se le conocería como Mamá Salomé, fue  quien a parir del 13 de junio de 1973 se le apareció la  virgen, y por órdenes de ella, buscó entrevistarse con el cura del pueblo de Puruarán,  Nabor Cárdenas Mejorada (Papá Nabor) para darle a conocer el hallazgo. Sin embargo, como no se encontraba en la parroquia le dio el mensaje al padre Montaño.

A su regreso, Papá Nabor aceptó las pruebas del  milagro, y ofició  una serie de ceremonias en el llamado cerro El Mirador, donde posteriormente se fundó la Nueva Jerusalén, y él, por ser el elegido, quedó al frente de la comunidad como patriarca. Se sumaron cientos de peregrinos de diferentes partes del país, principalmente de Oaxaca, Guerrero, Estado de México, Chiapas, entre otros, que se establecieron en ese lugar.

Entre los primeros ordenamientos en la Nueva Jerusalén quedó prohibida  la  entrada a mujeres con falda corta, vestido escotado y sin mangas, o pantalones, maquilladas y con la cabeza descubierta, y a los hombres con cabello largo o “vestidos deshonestamente”. Las mujeres del lugar fueron obligadas a usar mantos, faldas largas y delantales, y a los hombres se les  distinguió por traer colgado en el cuello un escapulario y por cargar  siempre un rosario.

Los habitantes de este lugar están obligados ir a misa todos los días. La pequeña capilla donde está la imagen de la Virgen nunca está sola, siempre  hay grupos de oración y velación. Es todo un caso, y ningún gobierno ha movido un solo dedo. Pero al menos ya no ha habido actos de violencia y problemas entre los dos grupos,  uno de seguidores  del ya desaparecido Papá Nabor, y otros que dejaron de creer en él,  cuando  algunos de sus más cercanos cometieron una serie de abusos.