Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 23 de junio, 2020.- Poco a poco estamos entrando en la antesala del inicio del proceso electoral nacional de 2020-2021, que como se sabe será por muchas razones interesante y complejo, por el número de cargos de representación popular en disputa, por los recursos humanos, materiales, económicos y logística que se requerirán; además de las tensiones políticas que actualmente hay, algunas de ellas inevitablemente se agudizarán y otras nuevas surgirán, todo ello en el contexto general de incertidumbres y restricciones duras que la pandemia del COVID 19 impone para no realizar con normalidad el próximo proceso electoral federal intermedio.

Aun cuando se entiendan las afirmaciones políticamente correctas de los consejeros presidentes del Instituto Nacional Electoral (INE) y del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), en el sentido de que el próximo proceso electoral se va a realizar con la normalidad del caso, que no hay razones para modificar la normatividad, metodología, programa y ruta de trabajo; en lo personal creo que esas cuestiones están por verse, la situación actual del COVID 19 nos hace tener serias dudas.

Es claro en el horizonte inmediato frente a la pos pandemia del coronavirus, está lleno de incertidumbres y dudas, el anuncio de una segunda oleada a escala mundial y sus inevitables repercusiones en nuestro país, lamentablemente nos hace albergar las posibilidades de que el proceso electoral intermedio más importante de la historia, sufra serios cambios en más de un sentido.

Por otra parte, de una cosa debemos estar seguros, sea o no a través del Bloque Opositor Amplio (BOA), es evidente que la 4t está en permanente acoso por grupos y personas que no comparten el proyecto de Nación de AMLO, pese a los intentos de las fuerzas de derecha, reaccionarias y conservadoras, no han podido hasta ahora impactar con claridad a la mayor parte de la sociedad.

Los difíciles escenarios provocados por el COVID 19 y los fraseos desafortunados de AMLO en ciertas cuestiones de sus proyectos de gobierno y de la política nacional, no han sido suficientes a pesar que los neoliberales y aliados sobredimensionan a través de sus medios de comunicación para debilitar y desprestigiar a la 4t; tampoco los permanentes cuestionamientos a la neo-centralización del poder público nacional y la extrema supeditación y marginalidad de los gobiernos municipales, es de reconocer que la 4t ha sabido sortear los constantes ataques.

En Michoacán se observa la puesta en marcha de la acción de los partidos políticos y personas interesadas en alcanzar alguno de los cargos en contienda, sea un espacio en los ayuntamientos, Congreso Local, Cámara federal de Diputados y la gubernatura de la entidad; la tradicional “negocia política electoral” está en curso y acelerando los acontecimientos de cara a las elecciones de 2021.

De sobra se conoce la tradicional visión y acción política de buscar incidir en el markenting y ánimo del electorado, el contexto general actual es bastante complicado y en mucho, adverso para hacer la tradicional campaña y negocia política electoral, en contra persiste el desprestigio de la clase política.

Los partidos políticos andan en francos procesos de establecer alianzas electorales, en virtud de no poder asegurar por si mismos un claro y contunde triunfo en el 2021, por un lado el PRD y PAN que al parecer no aprendieron las lecciones de aliarse en el 2018, lo cierto es que no tienen de otra que establecer una alianza electoral de sobrevivencia con el objetivo intentar derrotar a Morena en la definición de la próxima gubernatura del estado de Michoacán y alcanzar el mayor número de espacios de representación política.

Por otra parte, es de entenderse que el reciente anuncio de la construcción de una alianza electoral nacional entre el PT, el Partido Verde y Morena, repercutirá en Michoacán en el mismo sentido, salvo que como lo ha señalado el PT no irá sí Morena elige a Cristóbal Arias Solís como candidato a la gubernatura; alianza que de igual manera que otras alianzas electorales tiene de manera justificada, cuestionamientos por el pragmatismo electoral entre institutos políticos con trayectorias, experiencias y prácticas políticas disímbolas, ya que en la narrativa de sus plataformas político-electorales y programáticas, seguramente en términos generales coincidirán. En relación al PRI y al Partido Ciudadano en Movimiento, se encuentran por el momento con reservas e indecisiones para establecer alianzas con otros partidos políticos.

Las y los individuos de los diferentes partidos y algunos independientes que les interesa participar en la próxima contienda electoral, algunos sobradamente conocidos por su capacidad de actuación preelectoral, andan por ahí y por acá, una vez más tratando de convencer de que son la mejor opción, con los años han desarrollado capacidades importantes para sobre dimensionar sus posibilidades reales de competencia electoral, inventan sin recato alguno todo tipo de organizaciones, grupos sociales y supuestas cualidades y merecimientos que los y las respaldan; la experiencia de muchos procesos electorales así nos lo dice sin equívoco, apuestan sin capital, lamentablemente ello se comprueba tras el registro electoral y durante la campaña, cuando ya no se puede hacer nada, con mayor razón durante el ejercicio del cargo político.

Es de esperarse que el próximo proceso electoral en el que se renovarán los poderes municipales, del Congreso Local, las diputaciones federales que le corresponden a la entidad y la gubernatura de Michoacán, no se vean afectados y transcurran de la mejor manera de tal suerte que la nueva normalidad y la pos pandemia sea de unidad de los michoacanos y michoacanas que nos posibilite recuperar y transformar nuestra realidad del 2021 al 2027.