Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 12 de mayo, 2019.- En México se padeció una semana  más de violencia asesina. Parecen ya tan comunes los homicidios que ya “casi” forman el paisaje normal en nuestro país. No hay geografía que no se salve, sin embargo, me gustaría distinguir algunos de estos asesinatos por el sentido que cobran frente a la implementación de megaproyectos, que hoy más que nunca pueden ser caracterizados como de muerte.

Después de ser secuestrados, fueron asesinados  José Lucio Bartolo Faustino y Modesto Verales Sebastián en Guerrero. Quienes eran parte del Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), pero además el primero era concejal nahua del Consejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional  Indígena (CIG-CNI), y el segundo como delegado del Congreso Nacional  Indígena (CNI).

Ante lo cual, el Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional dieron cuenta de un comunicado donde responsabilizaron del crimen a los tres niveles del mal gobierno por la represión a la organización de los pueblos en la defensa de sus territorios.

“Denunciamos la agudización de la represión neoliberal en contra de los pueblos, naciones y tribus originarias que no estamos de acuerdo con sus proyectos de muerte en Guerrero y en todo México, ni con la violencia de la que se sirven para imponerlos y reprimir, secuestrar, desaparecer y asesinar a los que decidimos sembrar un mundo nuevo desde las geografías indígenas que somos”, advierte el comunicado.

Asimismo, fue asesinado Leonel Díaz Urbano líder opositor a la hidroeléctrica en Zacapoaxtla, en Puebla. Quien sostenía una lucha constante para evitar la construcción de la hidroeléctrica en la comunidad de San Juan Tahitic que es una amenaza al medio ambiente, pues se intentas remover cerca de 60 hectáreas de vegetación alrededor del río Apulco.

Achille Mbembe  acuñó el término de necropolítica para dar cuenta de una nueva manera de ejercer el poder. Que se sustenta sobre el control de los principales métodos coercitivos (como son matanzas, violencia, encarcelamiento, expropiación violenta). Es el surgimiento de un parapoder que es solapado por el Estado.

No por nada el comunicado del CIG y del EZLN señala que: “Llevamos años alzando nuestra voz y la impunidad se mantiene, AMLO está plenamente informado de la grave problemática de violencia generada por los grupos criminales en el municipio de Chilapa de Álvarez, no podrá decir que no sabía”

Mbembe plantea la hipótesis “de que la expresión última de la soberanía reside ampliamente en el poder y la capacidad de decidir quién puede vivir y quién puede morir”, es decir, quién tiene importancia y quién no o quién debe morir para que la fase actual del capitalismo siga operando.