Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 19 de mayo, 2019.-Hace más de 25 años que fui por primera vez al manantial de  La Mintzita y me dio la impresión de que un recurso natural  tan importante se encontraba abandonado, porque las autoridades  de la federación, el estado y el municipio no le daban la importancia que tiene verdaderamente. En esos años la Mintzita proporcionaba más del 60 por ciento del agua potable a la capital michoacana.

Regresé unos años más tarde y pude corroborar que la situación había empeorado. Ya no solo era la empresa papelera Cepamisa la que contaminaba, sino que a la orilla del manantial había mujeres que lavaban la ropa, utilizando  clarasol y jabones en polvo. Las botellas de clarasol y de refrescos de plásticos, así como pañales desechables flotaban por el pequeño vaso de agua que estaba a la vista. Había mucho lirio y vegetación acuática.

Frecuentemente arribaban las pipas para extraer agua y repartir  el agua en los asentamientos irregulares ubicados en el poniente de Morelia. Pero además, fuimos testigos de cómo un grupo de paracaidistas instaló sus viviendas a unos metros del manantial. En tanto, ejidatarios vendías terrenos para nuevas colonias en esa zona. Aun así, había pocos asentamientos humanos. La zona urbana de la capital del estado del lado poniente, ni siquiera llegaba a la desviación a La Mintzita. Actualmente, son por lo menos cinco  kilómetros de la carretera libre a Guadalajara que se han cubierto de fraccionamientos habitacionales.

En 2005 el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel decretó que 419 hectáreas de la zona de La Mintzita se convirtieran en Zona Natural Protegida. Eso permitió que bajara un poco la presión  a esta zona productora de agua potable.

Ahora que nos enteramos de que son los mismos ejidatarios quienes mandan a gente encapucha a prender fuego a los terrenos cercanos a La Mintizita con el propósito de obtener áreas de cultivo o fraccionar para la venta de lotes, sabemos que en materia ambiental siempre está el dinero por delante.

El manantial no es muy grande, con todo  el sistema de humedales, cubre un área de 57 hectáreas, y eso lo hace aún más vulnerable, pues aunque se dañe una pequeña parte, se afecta una proporción grande del ecosistema. A pesar de su tamaño, su aporte es considerable, de 1.2 metros cúbicos por segundo.  Si tomamos en cuenta que Morelia tiene más de un millón de habitantes,  sabemos que al menos 350 mil personas dependen directamente de este recurso.

Este sábado unas 60 familias apoyaron al ayuntamiento en labores de limpieza del manatial, se retiraron toneladas de residuos sólidos, así como maleza que no permite el nacimiento de agua de este humedal, así como llevar a cabo brechas corta fuego en sus alrededores y previo a la temporada de incendios forestales.

El cuidado del agua debiera ser parte fundamental de un gobierno, y en Morelia como en todo México continúa  la tala de bosques, los incendios forestales provocados, por eso no sorprende la contaminación en la Ciudad de México, y seguramente en un futuro no lejano Morelia padecerá,  mucho más, de la falta de agua. Pero no entendemos.