Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 26 de abril, 2019.-Hay quienes dicen que las fronteras entre naciones no deberían de existir. Puede ser, pero la realidad no muestra que cada vez es más frecuente que miles de personas abandonen su lugar de origen por la sencilla razón que no hay condiciones de seguridad y tampoco formas de ganarse la vida dignamente.

En diferentes estados del país es común observar en las calles e incluso negocios a personas oriundas de Centroamérica. No se diga en las carreteras y en las orillas de ciudades donde muchas veces los migrantes piden ayuda solidaria a los mexicanos.

Por un lado, México está siendo presionado por Estados Unidos, ya que  responsabiliza al gobierno de las libertades que ofrece  a los migrantes. Incluso, actualmente sólo el 16 por ciento de las personas que intentan cruzar la frontera norte son, en su mayoría, centroamericanos.

Habla bien de un pueblo solidario, pero también implica asumir miles de problemas de personas que no nacieron en México. La idea de ofrecer ayuda e incluso residencia en México parece buena, pero no hay que olvidar que el 99 por ciento de los centroamericanos quieren llegar a Estados Unidos, y no quedarse en nuestro país donde la situación puede ser similar o peor a sus lugares de origen. Sin contar a personas problemáticas o delictivas.

Las caravanas de migrantes seguramente se multiplicarán, porque hay miles en camino,  en tanto que el gobierno de México se echa cada vez más de enemigo al vecino indignado, porque aunque no han aparecido los conflictos en toda su extensión, es obvio que a muchos norteamericanos no les gusta la forma de gobernar de Andrés Manuel López Obrador, particularmente por la política migratoria. Sin duda estamos entre la espada y la pared, y lo que le sigue.