Fabián Bonilla López/Noticias y Debate M3

CDMX, 10 de noviembre, 2019.- El día de ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) amagó que si empiezan a “llover amparos” desistirá de iniciar el megaproyecto en el suroeste, denominado Tren Maya. Desistir ante la posibilidad de que esta obra quede inconclusa.

 Lo anterior se puede vincular con otras informaciones que durante la semana se dio a conocer.  Las palabras del primer mandatario fueron las siguientes: “No quisiera yo, se los digo así, con toda franqueza, que por mezquindades empiecen a llover los amparos y se detenga la obra y que no la terminemos en tres años y que termine yo el gobierno y se quede la obra a medias. ¿Saben qué? Si es así, mejor no la inicio, porque yo no voy a dejar una obra inconclusa” (Sin embargo, 09/11/2019). Acá lo interesante es la manera de deslegitimar los orígenes de estos recursos legales, como “mezquindades”. 

Sin embargo, si vamos a ejemplificar la mezquindad y una obra inconclusa, no hay mejor manera de hacerlo a partir del Tren Interurbano México-Toluca. Hace unos días se dio a conocer la Cuenta Pública de 2018, período que corresponde al último año de funciones del priista Enrique Peña Nieto, en donde se explica que hubo un “posible daño al erario público por 586 millones 163 mil 170 pesos, calculó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) (Sin embargo, 01/11/2019).

Y lo que sí es un hecho es que la obra está inconclusa, después de que la mega obra se empezó a construir en el ya lejano 2014, pero también son hechos palpables la impunidad y la ganancia de unos a costa del dinero público.

Ahora hay que referir qué entiende AMLO por mezquindad. Son diversas las voces y desde diversas las geografías que se han levantado contra los megaproyectos que impulsa el gobierno de la Cuarta Transformación. Entre ella sobresale la de Bettina Cruz, quien pertenece a la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIIDTT) y Congreso Nacional Indígena Juchitán, Oaxaca, ella advierte que:

Se ha desatado una guerra contra todos los luchadores sociales, en contra de los periodistas y de todo aquel que no esté con el presidente o que le diga que lo que hace no es lo correcto. Para él nosotros somos los ultraconservadores, mientras siguen las masacres y los asesinatos. Él sigue tachando a la gente de conservadora, quiere desviar la situación de todo lo que está pasando en este país (Ojarasca, Suplemento de La Jornada, 09/11/2019).

Esto mismo coincide con el pronunciamiento conjunto que se dio a conocer en la semana, suscrito por Congreso Nacional Indígena (CNI), Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). En donde se condenan los últimos actos de violencia en contra de los pueblos originarios en el país. Y en donde se puede esto:

Los capitalistas, sus cárteles y sus gobiernos, imponen la muerte con grupos armados para despojar a los pueblos indígenas, sean del mal gobierno, grupos de choque o delincuentes. Para nosotros los pueblos es la violencia, el terror y la indignación; para ellos la impunidad y la garantía de que sus crímenes se traducirán en ganancias a costa de pueblos enteros (Enlace Zapatista, 08/11/ 2019).

¿Es esta la mezquindad de la que habla el presidente Andrés Manuel López Obrador?