Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 3 de marzo.-Ante la ola de calor en Michoacán,  miles y miles de mariposas se preparan para emprender  el viaje al norte del continente. Bajan a los arroyos a beber agua y a ejercitas las alas para que en dos o tres semanas  emigre nuevamente con la exactitud de siempre, una vez que  está por concluir el invierno.

Es el cerro del Campanario,  ejido El Rosario, Se observan por miles en la parte baja y en el Llano del Conejo, debido a que en  esta temporada  hubo una recuperación en cuanto al número, se estima que arribaron 160 millones de ejemplares a principios de noviembre pasado.

Homero Gómez González, coordinador de las actividades turísticas y de conservación de la mariposa, afirmó que al cerro El Campanario arriba el 50 por ciento del total de mariposas que llegan a los bosques de Michoacán y a los del estado de México, pero lo más importante es que la población de la mariposa se está recuperando con rapidez, ya que hubo años en los que no llegaron ni  70 millones de mariposas

En esta temporada  se cubrieron de mariposas más de cuatro hectáreas de oyameles en el santuario El Campanario, es decir, unos  80 millones de  monarcas. “El número de visitantes se incrementó en 15 por ciento, hasta ahora han llegado 140 mil turistas nacionales y extranjeros”.

Sin duda el santuario del ejido El Rosario es el más visitado, en menor medida el de Sierra Chincua, ubicado en  Angangueo, a unos 20 kilómetros de El Rosario,  y los de El Chapulín, Piedra Herrada y La Mesa, ubicados en el estado de México.

En Michoacán había otras colonias de mariposas como Huacal Chivati y Cerro Pelón, municipio de Zitácuaro, además de Altamirano, municipio de Contepec, que no han estado abiertos al público, a pesar de ello, la tala clandestina, los incendios forestales y plagas, prácticamente han destruido estos pequeños santuarios. Tal y como ha ocurrido con las colonias de Las Palomas, municipio de Zinapécuaro y la de Mil Cumbres, municipio de Charo. Que ya desaparecieron.

Después del año 2000 hubo un periodo de saqueo de madera que afectó más de 70 mil hectáreas de las llamadas zonas de amortiguamiento y zona núcleo (municipios de Zitácuaro, Angangueo, Ocampo, Zinapécuaro y Tlalpujahua), es decir los sitios cercanos de donde hiberna la mariposa. Ahora se asegura que hay protección a la mariposa, sin embargo a simple vista se puede observar que los bosques siguen desapareciendo.

El cambio climático también ha afectado a la mariposa, el 10 de marzo de 2013 de manera sorpresiva nevó en la parte alta de los municipios de Angangueo y Ocampo. Murieron millones de mariposas. En su retorno de Estados Unidos y Canadá (fines de marzo de ese mismo año) la población de la mariposa se redujo a menos de una hectárea (30 millones de mariposas), cuando en 1996 eran poco más de 10 hectáreas cubiertas del lepidópteros.

En esa zona del santuario de El Campanario hay más de 10 mil habitantes, y la mayoría vive en pobreza, no hay empleo. En ese santuario  laboran 87 trabajadores; 150 comerciantes y 47 caballerangos; el resto de la gente emigra, o sale a trabajar como peones de albañiles y sirvientas a las ciudades de Toluca y de México.

“Hay pobreza, el turismo es temporal porque la mariposa arriba los primeros días de noviembre y se marcha  a fines de marzo. El apoyo gubernamental y de  organizaciones internacionales es mínimo”, comentó Homero Gómez.

En 1975 se descubrió el fenómeno migratorio de las mariposas monarcas en nuestro país. Entonces se iniciaron las medidas de protección que paulatinamente mejoraron con el apoyo de instituciones internacionales. Aun así, la pobreza afecta la reproducción del lepidóptero, debido a que decenas de comunidades se asientan en la zona boscosa, donde hibernan durante casi cinco meses.